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4.15.2015

SI ME DAN A ELEGIR, ME QUEDO CON LA ESCUELA INCLUSIVA



Hace ya veinte años que Bengt Lindqvist fue nombrado especialmente por el Secretario general de la Naciones Unidas Relator Especial sobre Discapacidad de la Comisión de Desarrollo Social , inicialmente por un período de tres años. Su mandato fue renovado dos veces por las resoluciones del Consejo Económico y Social, en 1997 y en 2000, respectivamente. Los informes del Relator Especial, Sr. Lindqvist, presentan sus conclusiones sobre la promoción y vigilancia de la aplicación de las Normas Uniformadoras y esbozan sus puntos de vista, según lo solicitado por la Comisión, y su futuro desarrollo.
Alrededor de estos informes se desarrollan las ideas de la Escuela Inclusiva, especialmente la necesidad de integrar a TODOS los niños en el sistema escolar. Siempre se ha entendido que ello era beneficioso para los niños con necesidades especiales y, también, para los demás niños. La integración reproduce la sociedad tal como es. Si se requieren esfuerzos especiales o adicionales para mantener la educación de todos, pues eso es lo que hace falta.
A estas alturas del siglo debería ser innecesario argumentar a favor de la escuela inclusiva.
En ese ámbito me resulta especialmente notorio que en este país se mantengan escuelas exclusivas, especialmente con una exclusión basada en el sexo del alumnado.
Probablemente no hay debate: las escuelas exclusivas no son buenas para los niños.
Los pediatras deben incluir en su evaluación preguntas sobre la escuela y, en todo caso – es decir: en todos los casos–ofrecer su consejo y recomendaciones.

Allué

4.10.2015

LA RESPUESTA PUEDE SER DE LO MÁS NATURAL

Corfú

Hoy, mi hijo me ha preguntado por qué nuestro perro prefiere descansar en un lugar determinado y no en otro. Mi respuesta ha sido la siguiente: 
Si dejamos un perro en un lugar al que no esté habituado, tras darse una vueltecita por allí, se acomodará en el espacio más sano energéticamente, comprobaríamos que a buen seguro el perro ha elegido el sitio más adecuado para descansar y reponer su energía. Es sabido que los muchos pueblos nómadas antes de colocar sus tiendas dejaban que sus animales, especialmente los perros, se tumbaran a descansar para ponerlas en ese lugar, ya que sabían que estos animales escogen sitios para dormir que para los humanos son favorables.

4.09.2015

HÁBITOS O COSTUMBRES CUYO ORIGEN ES SIEMPRE UN PENSAMIENTO





















Los viejos hábitos persisten hasta en tus gestos. Los hábitos son fáciles de mantener porque no necesitas ser consciente de ellos; se mantienen por sí solos.Veamos un simpático ejemplo: 

Mullá Nasrudin estaba enfermo y fue hospitalizado. Al cabo de un rato alguien llamó a la puerta y entró una mujer de aspecto enérgico. 
Ella dijo: «Soy su médico. Desnúdese, he venido a examinarle».
Mullá preguntó: «¿Del todo?».
La doctora contestó: «Sí, del todo».
Así que se desnudó.
La mujer lo examinó y luego le dijo: «Ya puede usted acostarse. ¿Tiene alguna pregunta que hacer?».
Mullá Nasrudin dijo: «Sólo una: ¿por qué se ha molestado en llamar a la puerta?».
La mujer respondió: «La fuerza de la costumbre».



4.05.2015

PEREZA

El Bosco

Era un hombre muy devoto que todos los días pedía a su dios que le diera una buena cosecha. Día tras día iba al seminario de la aldea y rezaba para poder tenerla ese año. Pasó el tiempo y la cosecha no se producía y no podía entender por qué su dios no le escuchaba. Transcurrieron los días y, aunque mantenía su firme e inquebrantable devoción, nada había cambiado. Un día decidió dirigirse a su dios diciéndole:  
- Mi Señor, he venido aquí sin interrupción en días soleados y de tormenta, con frío y calor, he cumplido con mis rituales correctamente, ¿Por qué no me escuchas? ¿Por qué te has olvidado de mi cosecha? 
Y entonces ese día su dios le respondió:
- No te he olvidado, y estoy presente cada día en tus plegarias, pero al menos, ¡planta tus semillas!


3.27.2015

VENTANAS ABIERTAS A LOS HÁBITOS CONSCIENTES DESDE LA ESPIRITUALIDAD



Valeriy Kot

La mente es memoria; acumulación de conceptos que hemos aprendido en el pasado. Y nos aferramos a esta acumulación de conceptos del pasado porque es lo único que conocemos. 
El futuro es la proyección del pasado, de los conceptos que ya hemos aprendido. 
No podemos pensar en algo que no conocemos, sino que utilizamos nuestra memoria (conceptos aprendidos en el pasado) para proyectarla en el futuro.
La mente solo puede proyectar lo que ya sabes, lo que ya conoces. Por tanto, tu futuro es pasado modificado.
Hagas lo que hagas en el futuro, será una continuación del pasado. De aquí surgen los hábitos. 
Los hábitos solo pueden trascenderse cuando eres consciente. Cuando no eres consciente, te dejas llevar por los hábitos, que no son más que quehaceres aprendidos en el pasado.
Te han enseñado desde tu infancia a hacer las cosas de una determinada manera. Tus padres fueron un ejemplo para ti, tus profesores de la escuela también, tus amistades, y todas las personas con las que tuviste relación, todos ellos te enseñaron cómo se hacen las cosas. A esto lo llamamos educación. Y la educación está basada en hábitos; en unas pautas y normas y maneras de hacer y de estar. 
Cuando te mueves por hábitos, repites los mismos patrones de tu infancia. Por ejemplo, si tus padres se separaron, es muy probable que tú también te acabes separando de tu pareja. Si tuviste un padre que bebía alcohol y fumaba, es muy probable que tú también acabes fumando y bebiendo alcohol. Si tu madre cocinaba de una determinada manera, haciendo un tipo de recetas, es muy probable que tú acabes haciendo las mismas recetas que hacía tu madre. Esto es muy típico en las culturas. Los hijos aprenden de los padres. Y así, con todo, se van generando unos hábitos.
Al haberlo vivido desde que eras un niño, todo lo que tus padres, profesores y tu entorno te mostraron y enseñaron, crees que es lo correcto, por tanto, acabas repitiendo los mismos quehaceres y patrones. 
Todas las culturas son diferentes entre ellas, porque se basan según los hábitos aprendidos. La comida de cada país es cocinada según los hábitos de ese país. También ha sucedido con las religiones; con la política, la educación, el idioma, etc. Absolutamente todo son hábitos que se han ido aprendiendo desde la infancia.
También actuamos inconscientemente, basándonos en los hábitos cuando se trata de emociones. Repetimos los mismos patrones de nuestra familia. 
Por ejemplo, si un padre maltrata a su hijo; le grita, le falta el respeto, le obliga a hacer lo que el padre quiere, etc… el niño va a repetir el mismo patrón de su padre, porque será lo que él ha conocido, ha visto en su casa, y cree que eso es lo correcto. Repetirá ese mismo patrón de maltratador, a no ser que se vuelva consciente. 
Los hábitos crean karma, porque cuando actúas por hábitos, eres inconsciente. Estás condicionado por el pasado y repites lo mismo sin darte cuenta.
Tanto si haces acciones negativas, como positivas, si están motivadas por tus hábitos, se crea karma.
Si no te das cuenta de esto, seguirás siendo un esclavo de tus hábitos, tus acciones.
Cuando te vuelves consciente, te das cuenta de que esos hábitos no son los correctos, que hay otras maneras de hacer, sin generar sufrimiento, entonces, es cuando conscientemente, dejas de repetir los mismos patrones, los mismos hábitos que aprendiste en el pasado y pasas a accionar de manera consciente; utilizando el sentido común (“no debo hacer a los demás lo que no me gusta que me hagan a mÍ”), o accionando según tu intuición (voz interior) y tu propia voluntad. 
Al estar consciente, tu voluntad siempre estará enfocada en hacer acciones positivas que beneficien a los demás seres y a ti mismo. 
Cuando llegas a este punto, ya eres un ser consciente, pero el hecho de no repetir hábitos requiere de un intenso estado de alerta, de consciencia, presencia, porque ya no actúas desde la mente (memoria del pasado, patrones que se siguen repitiendo en el futuro), sino que actúas desde el corazón, la consciencia, el Ser.
Por tanto, para trascender los hábitos debemos ser conscientes y tener el dominio de nosotros mismos. No dejar que los hábitos sigan dominándonos, no ser su esclavo, sino darnos cuenta de que somos absolutamente responsables de todo lo que nos sucede.
Únicamente puedes dejar de ser esclavo de tus hábitos cuando te das cuenta de ellos, cuando tomas consciencia, porque has aprendido las consecuencias de dichos hábitos. Ahora sabes las consecuencias y ya no deseas volver a vivirlas. 

3.26.2015

COMO TRATAR CON UN NARCISISTA


El egocentrismo y el narcisismo tienen rasgos similares, aunque el egocentrismo es visto como una forma más inocente de narcisismo. Las personas egocéntricas no saben comprender a los demás, son incapaces de mostrar empatía, mientras que a las personas narcisistas sencillamente no les importa, es decir, no tienen interés en la comprensión de los demás. Jean Piaget describe a los niños como egocéntricos. El egocentrismo es un sesgo cognitivo que se refiere a la capacidad innata de ver el mundo de acuerdo a nuestra propia perspectiva. No experimentamos el mundo o la realidad directamente, sino a través de nuestros filtros perceptivos que se componen de nuestras experiencias pasadas, actitudes y predisposiciones genéticas. Se requiere un esfuerzo extra para ver el mundo desde otra perspectiva distinta a la nuestra. Según Piaget, el niño egocéntrico asume que las otras personas ven, oyen y sienten exactamente lo mismo que él.
El egocentrismo se manifiesta en adultos como una incapacidad de entender o hacer frente a las opiniones de otras personas. El hecho de que la realidad pueda ser diferente de lo que ellos están dispuestos a aceptar puede causarles una gran tensión y ansiedad. A los egocéntricos les cuesta comunicarse y, a menudo carecen de empatía por los demás, ya que sólo pueden ver el mundo desde su punto de vista. Los adultos egocéntricos pueden ser tomados por arrogantes, pero  por lo general su comportamiento está mal entendido ya que a menudo, sufren de una baja autoestima surgida de su incapacidad de interactuar socialmente de forma eficaz. Las crianzas excesivamente permisivas y las alabanzas inapropiadas y exageradas conducen al egocentrismo en la vida adulta.
El narcisismo a menudo se desarrolla a partir egocentrismo. El Trastorno Narcisista de la Personalidad no se trata simplemente de llevar el egoísmo normal hasta un extremo, sino que es entendido como un fallo en el desarrollo del carácter.
El narcisismo, en una justa medida, tiene características positivas las cuales pueden servir de combustible para la determinación y la ambición, así como para el deseo de que los logros personales sean reconocidos y para la sensación de que la vida tiene sentido y valor. El problema se produce cuando el narcisismo se convierte en el principio fundamental de la personalidad de alguien. Su forma más extrema es el Trastorno Narcisista de la Personalidad, una condición psicológica que afecta la capacidad de una persona para establecer relaciones normales causando estragos en los que se encuentran a su alrededor.
Los narcisistas tienen habilidades y cualidades del tipo confianza, extraversión y deseo de poder, que les impulsan a roles de liderazgo, pero cuando un verdadero narcisista está al cargo, constantemente quiere la admiración de los demás y la atención tiene que estar siempre centrada en él. No hay espacio para otros en el centro de atención. Los narcisistas no tienden a realizar bien tareas de asesoramiento, ya que muy rara vez aceptan la responsabilidad y suelen culpar a otros por sus dificultades. Por otro lado, son muy dados a la abnegación.
La empatía, la capacidad comprender cómo se siente otra persona, es un atributo humano fundamental, parte de lo que nos convierte en una especie social. La enorme falta de empatía es algo característico en los narcisistas. La vergüenza, esa sensación dolorosa de que uno ha actuado de un modo inaceptable, es otra emoción necesaria de la cual carecen, en gran parte, las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad.
En lugar de tratar de cambiar a una persona narcisista, la aceptación es clave para la convivencia. Mientras vean beneficios en una situación, será más probable que cooperen. Mantenerse independiente y ser asertivo es de gran ayuda para sobrellevar cualquier relación con una persona narcisista. Es bueno recordar que los narcisistas son personas emocionalmente no saludables que no han logrado desarrollar de forma madura un conjunto de emociones. También vale la pena no tomar personalmente lo que dicen así como mantener la propia perspectiva en las relaciones con ellos ya que tienden a ser manipuladores.


3.25.2015

EL PODER DE LA MIRADA

Peggy Nille


Quería pensar en voz alta, acerca de aquello que marca en cada uno de nosotros, tal vez nuestro modo de sentirnos y de aceptarnos. Me refiero a la capacidad del otro de mirarnos, y de imprimir en nuestra alma y en el propio concepto de nosotros mismos, pedazos de nuestra historia, retazos de encuentros, pinceladas de aquel que nos mira y nos remarca. 
Si alguna vez fuéramos realmente conscientes de que cómo se mira al mundo, a los demás, las situaciones, los hechos, las palabras, las vivencias, es el modo en que nuestra actitud con respecto a nosotros mismos y los demás, conducirá a nuestro tejer vínculos o deshacerlos.
Cada uno, queramos o no, decidimos qué mirar y cómo hacerlo, y desde esta elección construiremos "realidades" que permitirán seguir viviendo para hacer un mundo mejor, o justificar emociones violentas, poca tolerancia a la frustración, conductas narcisistas, por el simplemente hecho de ver lo que queremos ver -sin cambiar nada- y sólo viendo una parte de lo que el mundo me presenta. 
¿Cómo miro yo a mis personas más allegadas? ¿Cómo miro a mis hijos, a mis padres, a mis amigos, a mi pareja o qué parte es la que decido mirar y cuál otra la niego o la relego a un lado para no comprometerme en una relación de tipo más profunda y vital para todos? 
No creo que la solución del mundo actual sea solamente el rechazo o la crítica a lo que sucede, o violencia y destrucción, creo firmemente que el compromiso parte desde el momento que decido ser una persona más que creará y crecerá junto a otros, en un mundo que tiene posibilidades, fuerza y energía para seguir adelante, de otra forma, con otros pareceres o costumbres, pero que nos toca ver el horizonte y caminar hacia él. 
¿Qué decido mirar, qué decido mirarme? ¿Qué me ayuda a seguir empantanado, lleno de rabia, de mal humor, agriándome y agriando a lo que me rodea? ¿Qué me ayuda mirar o mirarme para levantarme cada día y recuperar la claridad de dar gracias a la vida y a las personas que me acompañan en este camino? 
Todos tenemos una función, y todos necesitamos del otro dentro de estas funciones. Las cosas hermosas no existen, las creamos, las cosas mágicas no vienen, las atraemos, la realidad no existe, la fabricamos, lo que miro en el otro es lo que le puedo dar de mí mismo para que se reconstruya y confíe un poco más en él, en el mundo y en lo que le rodea. 
Lo que he aprendido, como madre y como profesional de la educación, a lo largo de los años, es el poder ver cómo cuando cambia la mirada hacia el niño, hacia el joven, hacia la pareja, cuando esta mirada se vuelve amable en su parecer, bondadosa, en su acercamiento hacia el otro, este niño, este joven, estas personas, empiezan a desarrollarse de otro modo, a tener un sitio en el mundo y dentro de sí mismos, a ser ellos, sin la piel de asno que les recubría por diversos motivos donde se escondieron. 
¿Nos es tan difícil mirar lo bueno de otro, lo que le hace brillar, lo que le hace sentirse bien, buscar aquella cosa que a veces entre tanta negrura se esconde dentro del alma?
Una tarea que todos podríamos desarrollar es hacer una lista de las cosas buenas que me ha dado mi convivencia o mi estar con mi hijo, con las personas de mi familia, de mis amigos, de mi equipo, de mis niños, jóvenes y sus papás, de mi profesión y vocación, de todas esas hadas madrinas a mi alrededor que aligeran mi vida y me ayudan a seguir soñando que puedo volar. Hagamos esa lista de cada uno, se las entreguemos o no a ellos, es un modo de marcar dentro nuestro su paso interior y de recuperar nuestra mirada en ellos y sobre nosotros mismos.




3.21.2015

SABER PERDER ES SABER GANAR

François-Henri Galland

Esta entrada la escribí mientras pensaba en mi querida amiga Patricia. No obstante, si le puede servir de ayuda a alguien que se encuentre con ella, se la dedico con mucho gusto. 

El merecimiento no siempre es egolatría, sino dignidad. Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otra persona, cuando decidimos compartir la vida y abrimos el corazón de par en par, cuando desnudamos el alma hasta el último rincón, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión. Quien menosprecie, ignore o desconozca el amor que le regalamos a manos llenas es desconsiderado.
Cuando amamos a alguien que además de no correspondernos desprecia nuestro amor y nos hiere, creo que estamos en el lugar equivocado pues esa persona no se hace merecedora del sentimiento que le prodigamos. 
En cualquier relación que tengamos, no nos merece quien no nos ame y menos aún, quien no nos acepte como somos. Lo mejor es retirarse a tiempo con la satisfacción de haber dado lo mejor de nosotros mismos.
Nadie merece tus lágrimas y quien las merece NO TE HARÁ LLORAR!!!!

3.14.2015

HUMANIDAD: LAS ESTRELLAS DE MAR

Jia Lu
Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar; una enorme playa virgen donde tenía una casita donde pasaba temporadas escribiendo y buscando inspiración para su libro. Era un hombre inteligente y culto y con sensibilidad acerca de las cosas importantes de la vida.
Una mañana, mientras paseaba a orillas del océano vio a lo lejos una figura que se movía de manera extraña como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al mar. El hombre le preguntó al joven qué estaba haciendo. Este contestó: “recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar: la marea ha bajado demasiado y muchas morirán”. Dijo entonces el escritor: “Pero esto que haces no tiene sentido, primero es su destino, morirán y serán alimento para otros animales y además hay miles de estrellas en esta playa, nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas”. El joven miró fijamente al escritor, cogió una estrella de mar de la arena, la lanzó con fuerza por encima de las olas y exclamó “para esta… sí tiene sentido”.
El escritor se marchó un tanto desconcertado, no podía explicarse una conducta así. Esa tarde no tuvo inspiración para escribir y en la noche no durmió bien, soñaba con el joven y las estrellas de mar por encima de las olas. A la mañana siguiente corrió a la playa, buscó al joven y le ayudó a salvar estrellas. 

3.11.2015

LAS ÁGUILAS

Thumann Paul

El águila, es el ave que posee la mayor longevidad de su especie. Llega a vivir 70 años. Pero para llegar a esa edad, a los 40 años de vida tiene que tomar una seria decisión. A los 40 años: Sus uñas curvas y flexibles, no consiguen agarrar a las presas de las que se alimenta; su pico alargado y punteagudo también se curva. Apuntando contra el pecho están las alas , envejecidas y pesadas por las gruesas plumas... ¡Volar es ahora muy difícil! 
Entonces el águila, tiene sólo dos alternativas: Morir ó enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará 150 días. 
Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido, próximo a una pared, donde no necesite volar. 
Entonces, apenas encuentra ese lugar, el águila comienza a golpear con su pico la pared, hasta conseguir arrancárselo. 
Apenas lo arranca, debe esperar a que nazca un nuevo pico con el cual después, va a arrancar sus viejas uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, prosigue arrancando sus viejas plumas; y después de cinco meses, sale victorioso para su famoso vuelo de renovación y de revivir, y entonces dispone de 30 años más. 
En nuestra vida, muchas veces, tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación. Para que reanudemos un vuelo victorioso, nos debemos desprender de ataduras, costumbres y otras tradiciones del pasado. 


3.08.2015

¿QUÉ ES UNA OBRA LITERARIA?


Como otros géneros artísticos, no es fácil definir la literatura. Cada catedráctico, filósofo, escritor, lector y hasta generación tiene su propia definición de la misma. De hecho, son los escritores los que siempre quieren desafiar los límites de la literatura.
En términos generales, la literatura puede ser a un conjunto de obras literarias de una nación, época o género, como por ejemplo la literatura francesa o la literatura medieval, pero también puede referirse a una obra en particular.
Entonces, ¿qué es una obra literaria? Uno de los rasgos que diferencia una obra literaria de otros textos escritos, como un artículo periodístico o una manual de usuario, es que las palabras no sólo sirven para comunicar sino también para crear un efecto estético. Es decir que la literatura es una obra de arte, mientras que el manual del lavaplatos no lo es porque su único objetivo es la comunicación.
Otra definición de la literatura que se acopla al concepto de literatura como arte, viene de Roman Jakobson. Para el filósofo del formalismo ruso y otros discípulos de esta corriente de crítica literaria, la literatura es "una violencia organizada contra el habla cotidiana". Es decir que el lenguaje se hace extraño de diferentes maneras y el mundo cotidiano no aparece familiar. El poeta chileno Vicente Huidobro llevó esta idea al extremo en su libro Altazor, como podemos ver en estos versos de Canto VII: "Lalilá / Rimbibolam lam lam / Uiaya zollonario / lalilá".
No obstante, varios escritores han incorporado lenguaje prosaico e imágenes cotidianas en sus obras para explorar y difuminar más aún esa barrera borrosa entre lo literario y lo pedestre. Por ejemplo, el poeta Manuel Vázquez Montalbán emplea el leguaje de un anuncio para detergente en "Poema publicitario", y Luis García Montero, por su parte, intercaló las instrucciones de una azafata en su poema "Life vest under your seat". Pese a la inclusión de lenguaje y elementos que no se asocian tradicionalmente con la literatura, su uso tiene un fin artístico dado que sirve para crear un efecto estético.
Más allá de las intenciones del autor, últimamente se cree que lo que determina si un texto es literatura es la recepción del público. Sólo porque un autor se propone escribir un texto literario no asegura que vaya a lograr dicha meta. A la inversa, hay obras que no se escribieron con una intención artística, sino quizá para entretener o enseñar, pero que hoy figuran en el canon porque el público les ha atribuido valor literario.
Lo que se considera literatura también varía según la generación. Hay muchas obras que no fueron consideradas literarias por sus primeros lectores. Por ejemplo, El Quijote tuvo éxito inmediato como novela entretenida y satírica pero no se descubrió su valor literario hasta mucho después. Las primeras ediciones críticas de la obra no salieron hasta durante la Ilustración y no fue hasta el Romanticismo que los críticos le dieron una lectura más profunda y reinvindicaron su valor simbólico. Otras obras caen al olvido y, si tienen suerte, en algún siglo futuro son rescatadas, pues los gustos del público son cambiantes y por lo tanto también lo son los parámetros de la literatura.

3.03.2015

ENAMORAMIENTO O AMOR


Marc Chagall

El enamoramiento arrasa como un volcán, nos enloquece y se acaba. El amor se construye despacito, con paciencia, con aceptación, con comprensión, con apoyo y con toneladas de perdón. Si a todo esto lo rociamos abundantemente de cariño diario, por parte de ambos, puede durar para siempre ya que la relación de amor se construye en todo momento entre dos.

2.22.2015

¡MAMÁ! ¡NO ENTIENDO LAS MATEMÁTICAS!



Uno de los problemas que presentan con más frecuencia los estudiantes es la falta de estrategias para resolver problemas matemáticos.
La complejidad de esta materia de estudio, junto a la monotonía que suele darse en la mayoría de las clases, es la responsable de que les resulte más difícil, pero, ¿podemos hacer algo en casa para ayudarlos a resolver problemas matemáticos de forma exitosa?
La respuesta es que sí. Sigue leyendo y aprenderás cómo.
Los niños aprenden matemáticas de forma antinatural.
La mayoría de las personas que tienen problemas con las matemáticas tienen dificultades para pensar en abstracto. Esto significa que les cuesta representar el problema en su mente. Pero, ¿por qué?
El problema está en el hecho de que en casi ningún centro educativo del mundo se adapta la metodología matemática al nivel de desarrollo evolutivo del niño y esto provoca que el niño se vea obligado a dar un salto evolutivo, con las lagunas implícitas que este hecho supone para responder a los requerimientos de la tarea. Para que te resulte más fácil comprender todo esto utilizaré un ejemplo.
Desde la perspectiva de la psicología evolutiva, los niños menores de doce años necesitan manipular los objetos que mencionan los problemas para poderlos entender porque no disponen de habilidades para pensar en abstracto de forma efectiva, sin embargo, en los colegios se les plantean problemas con litros y ninguno lleva el tetrabrik de casa ni le dejan jugar con agua en el aula ¿no?
Después de haber leído todo esto te habrás dado cuenta de dónde está la clave: en presentar los problemas a los niños de forma concreta. A continuación te explico cómo se hace.
Haciendo concreto lo abstracto  
Todos los que hemos tenido problemas con las matemáticas, nos hemos sorprendido al observarnos a nosotros mismos perdidos ante la incapacidad de resolver un ejercicio matemático con nuestros hijos. Sin embargo, siempre se presenta alguien que hace que las matemáticas parezcan fáciles porque utiliza muchos ejemplos y los aplica a la vida diaria.
¿Has visto Donald en el país de las matemáticas? Se trata de una película bastante antigua en la que el pato Donald nos explica de forma muy creativa la relación entre el mundo físico en el que vivimos y las matemáticas. Pues bien, si quieres ayudar a tu hijo a resolver problemas matemáticos debes ser un poco como el pato Donald y esto implica pasar mucho tiempo en la cocina.
Sí, no me equivoqué al escribir, el lugar ideal para que los niños aprendan a resolver problemas matemáticos es la cocina, porque es donde disponemos de muchísimos objetos concretos que pueden servir para crear puentes entre lo que tu hijo sabe y lo que tú quieres que aprenda.
Si echamos un vistazo al programa educativo para las matemáticas de Primaria y gran parte de Secundaria, veremos que se reduce básicamente a los siguientes aspectos:

– dominar el cálculo mental
– manipular medidas de distinto tipo
– conocer el lenguaje algebraico
– estar familiarizado con la geometría.

Pues bien, todos tenemos en nuestras cocinas material suficiente para lograr que adquieran esos conocimientos, porque:

– Tenemos fruta, verdura y legumbres para ayudarles a agilizar el cálculo mental;
– Disponemos de jarras, vasos, balanzas y montones de tarros para practicar con las medidas;
– Utilizamos recetas que aplicamos a un número mayor o menor de comensales empleando pequeñas ecuaciones para ello; y
– Guardamos cajas, tuppers y recipientes que tienen formas geométricas.

Sólo tenemos que sentarnos con el libro de matemáticas  y empezar a adaptar los problemas que plantea a lo que nosotros tenemos en nuestras cocinas. Después entrenaremos al niño en la forma de solucionar cada uno de ellos utilizando el material del que disponemos en la cocina; y por último le pediremos que trate de resolver los ejercicios propuestos por su profesor. ¡No decaigáis en la siembra, no nos queda otra! 

¡ESCRIBIENDO QUÉ NO ES POCO!

Delphin Enjolras

La lectura de los grandes es, pues, toda una clase gratuita a la que hay que acudir para sentarse en la última fila de Azorín o de Proust, de Chejov o de Valle Inclán, tomando apuntes, por ejemplo, de cómo Don Ramón escogía las piezas de las palabras para incrustarlas eficaz y brillantemente en las articulaciones de sus acotaciones teatrales. Hay escritores inimitables y otros que no lo son, hay escritores que confiesan en cartas y en Diarios sus batallas creadoras (pienso en Virginia Woolf) entre la enfermedad, los editores, la familia, el público y las críticas. Ahí se les ve luchar, y eso indudablemente aviva la serenidad de nuestras luchas.
Es indudable que se aprende a escribir leyendo a los grandes escritores. Ellos se han adelantado antes que nosotros a ver la vida y a contarla y, cada uno desde su siglo – es decir, con sus maneras y enfoques propios, con su estilo – ha procurado entregar su visión de la vida a los demás. 
Hay que desconfiar un poco de aquel escritor que no lea a los antiguos y a los maestros, aun cuando el tiempo haya desbrozado modos y modas de aquellos autores y ya no se escriba como ellos hicieron sino, por ejemplo, como a veces hoy ocurre, con el pulso sintético y cinematográfico inyectado bajo la piel de una prosa vibrante.
Pero los grandes temas y los grandes tratamientos – desde los griegos a Shakespeare o a Tolstoi – están ahí y uno debe de beber en las fuentes igual que se sumerge en las aguas de las más hermosas películas de todos los tiempos para aprender cómo hacer cine. En la Universidad de Columbia, por ejemplo, hay todo un curso para creadores que abarca desde Homero y Sófocles hasta Virginia Woolf y cualquier lectura reposada de un aspirante a escritor le mostrará hasta dónde llegó la sensibilidad y qué formas exteriores se aplicaron para narrar la esencia de la vida.
Se ha dicho que muchas vocaciones literarias han nacido en la cuna silenciosa de las bibliotecas paternas o en esos espacios de soledad elegida u obligada que un hombre o una mujer joven han abrazado de modo consciente. Quizá más que el asombro ante las maravillas de la naturaleza uno se asombre de cómo han sabido contar otros esas maravillas, y qué adjetivos escogió Quevedo o Góngora para describir una pasión o una joya. Todo el remanso de los clásicos, en vez de repeler, lo que debe hacer es animar a un joven escritor hacia el estímulo de la apertura de su propia voz, voz única, no antes pronunciada ni por Góngora ni por Quevedo ni por Cervantes, porque tampoco las voces de aquellos grandes autores habían sido formuladas en siglos anteriores. Cada uno se atrevió, en el siglo de Oro o en el XXl a una personal formulación, cuajada de adjetivos propios, tallada a golpes de corrección, en amistad entrañable con la paciencia – amiga íntima que siempre debe acompañar al escritor – , encadenada al eslabón de una constancia que lleve a buen puerto la tarea iniciada.
La lectura de los grandes es, pues, toda una clase gratuita a la que hay que acudir para sentarse en la última fila de Azorín o de Proust, de Chejov o de Valle Inclán, tomando apuntes, por ejemplo, de cómo Don Ramón escogía las piezas de las palabras para incrustarlas eficaz y brillantemente en las articulaciones de sus acotaciones teatrales. Hay escritores inimitables y otros que no lo son, hay escritores que confiesan en cartas y en Diarios sus batallas creadoras (pienso en Virginia Woolf) entre la enfermedad, los editores, la familia, el público y las críticas. Ahí se les ve luchar, y eso indudablemente aviva la serenidad de nuestras luchas.
Y además de leer a los grandes como si uno se adentrase pausadamente en el mar, pienso que se aprende a escribir tomando la libertad entre los dedos y esbozando una y otra vez aquello que llevamos dentro y que queremos expresar. En ocasiones la rigidez y la prisa estropean radicalmente el cuadro, se cree que ya en el primer intento debe surgir el acierto y no es así: el esbozo es eso, un perfil a carboncillo, el apunte sobre el cartón mientras acaso copiamos las maneras de un cuento que nos sobrecogió y de las que nos iremos despegando para ser poco a poco nosotros mismos. Habría ejemplos innumerables: Stravinski (tomado como un creador más, aunque no fuera escritor), pedía en los aviones a la azafata una servilleta e iba escribiendo esos esbozos de música, invenciones de composición en el aire, cuando la imaginación le provocaba, y luego, ya en su hotel, iba pegando y ajustando esos recortes sobre el mosaico de un papel para componer poco a poco lo que se le había ido ocurriendo a trazos. Igual hacía en lo profundo de la noche y en su estancia a cubierto de todos los ruidos Marcel Proust con sus célebres cuadernos.
La constancia en la contemplación del mundo – la contemplación es inacabable – lleva de la mano, o debe llevar, a la perseverancia en la ejecución, como esos admirables artesanos manuales que bordean una y otra vez con sus dedos la arcilla haciendo rodar una creación que va dando las vueltas a la paciencia y la paciencia a su vez va dando las vueltas a la vida.
Aprender a escribir es un arte impregnado de humildad. Todas las profundas virtudes del hombre – la laboriosidad, la tenacidad, el ánimo estable, la superación de dificultades – marchan junto a la humildad que se coloca junto a nosotros en la mesa y se adelanta a escribir antes de que nosotros lo hagamos, mostrándonos su sabiduría Humildad para no creernos Cervantes pero tampoco para temer o desdeñar al autor de El Quijote. Él nos enseña que desde la cárcel observó la vida y que después prosiguió página a página, soslayando penurias y contratiempos entre el humor y el sentido común del escudero y del caballero. Aprender a escribir es recomenzar lo andado, dar rodeos de estilo y de formas para decir de otro modo lo que muchos han dicho ya. Aprender a escribir es conocer que cada libro arranca desde cero y la experiencia anterior no nos quita ese pánico de la página en blanco ni ese temor al qué dirán los ojos lectores. Aprender a escribir, como todos los aprendizajes de aquellos palotes mostrados por los maestros primeros o como en las dulzuras empeñadas de las madres, supone siempre esfuerzo y sacrificio. Hay que sacrificar los ocios, olvidarse del paso de las horas, creer en sí mismo. Trabajar. Trabajar el lenguaje, trabajar la composición, trabajar los retoques últimos.
Aprender a escribir es saber que uno está aprendiendo siempre, como un viejo niño escritor que no acaba de crecer por completo, y eso en sí, cada día, humildemente, ya es una maravilla.
Hay que aprender a escribir conociéndose. Asomándose al espejo de la personalidad y sabiendo enseguida si uno es un hombre o una mujer de mañanas o de tardes, si a las noches se les puede arrancar algo de trabajo.


2.21.2015

REPARACIONES


Los japoneses reparan los daños en los objetos agrandando sus grietas con Oro, ellos creen que cuando un objeto ha sido dañado, tiene historia y eso lo hace más bello.

RELACIONES SANAS DE PAREJA Y MÁS




1- Elige a alguien como si fueras ciego. Cierra los ojos y observa qué puedes sentir de esa persona, de su gentileza, su lealtad, su comprensión, su devoción, su habilidad para ocuparse de ti, su habilidad para cuidar de sí mismo como un ser independiente. En nuestra cultura nos basamos mucho en lo que vemos con nuestros ojos externos. Pero cuando miramos al objeto de nuestro amor, es mucho más importante lo que vemos con los ojos cerrados.
2- Elige a alguien que tenga la habilidad de aprender. Si hay algo que verdaderamente hace diferencia entre un amante para toda la vida y uno fugaz, es una persona que tenga la habilidad de aprender. Dice el refrán “el ignorante es poco tolerante”. Aquellos que no pueden aprender cosas nuevas, ver las cosas a la luz de lo nuevo, ser curiosos acerca del mundo y de cómo funcionan las cosas o las personas, a menudo se cierran y dicen. “No, esto tiene que ser así, de este modo” y para una relación de toda la vida es mejor estar con alguien que se abra y se cierre aprendiendo y evolucionando.
3- Elige a alguien que quiera ser como tú, fuerte y sensible a la vez. Para no confundir el significado de estas palabras, no relacionarlas con la rigidez y la fragilidad. La fuerza en el sentido en que es fuerte un árbol: pueden soplar fuertes vientos pero se sostendrá porque es flexible y se moverá para adelante y para atrás con el viento. Y en cuando a la sensibilidad, estoy hablando de ver, estar alerta a las cosas que están alrededor de uno. Algunas personas pueden necesitar una pequeña ayuda en esto, pero a menudo en algún en algún lugar profundo en su mente, o en su corazón, ya están despiertos y alerta a todas estas cosas, si bien no saben cómo articularlas. Y es por eso que el número 2 es tan importante: la habilidad para aprender. Puedes tener todas las posibilidades, todas las potencialidades del mundo para ser amable, amoroso, devoto, bueno y el mejor amante conocido del género humano pero si no puedes aprender a desarrollar ese potencial. ¡Entonces no sirve de nada!
4- Elige a alguien que cuando lo hieras, sienta dolor y te lo muestre. Y viceversa... elige a alguien que cuando te hiera, vea tu dolor y lo registre. Esto es muy importante. Hay muchos modos en que la gente muestra el dolor. A veces reclamando es una de las cosas que hacen las personas más extrovertidas. Reclaman, se vuelven locos... pero es su propia expresión de dolor. Lo peor es cuando le haces a tu compañero algo que no es amable, o que es impensado y él no muestra reacción. Como si no se permitiera a sí mismo mostrarse verdaderamente humano en tu presencia. Pasamos por muchas relaciones o unas cuantas, antes de encontrar a alguien con quien querríamos pasar nuestra vida. Sentimos las heridas en tantas relaciones que empezaban con grandes esperanzas pero que terminaban con fallas y accidentes. Por otro lado, te vas a encontrar con otro que no está intacto, que también está herido de algún modo. Como resultado de esto es que la habilidad de tu compañero de mostrar su dolor es tan importante como su habilidad para percibir tu dolor. ¡Es muy importante! Porque por naturaleza de las relaciones hay momentos de tensión en que presionamos o hicimos algo que lastimó al otro y esto no puede ser evitado completamente, pero no debe ser la misma herida una y otra vez. La gente tiene que aprender cada vez. Puede que alguien haya acumulado enojo y sufrimiento, heridas de los amantes anteriores, y haya adquirido así la habilidad de herir al nuevo amante y hasta ser desbordado por el deseo de herirlo. Entonces debe ser capaz de parar, de detenerse cuando ve el dolor en la otra persona.
5- Elige a una persona que tenga una vida interior. Trabajando, dibujando, escribiendo, a través de la meditación, la religión, algo que ame. Elige a una persona que esté en viaje y te vea como a un compañero de camino, un compañero de viaje. La habilidad para estar completamente con el otro y al mismo tiempo enteramente separado es muy importante. Las relaciones son cíclicas y hay momentos para estar muy cerca el uno del otro y otros momentos para apartarse.
6- Elige a alguien que tenga pasiones similares a las tuyas en la vida. Una relación construye una memoria. Estas memorias, lo compartido, son el “pegamento” lo que une la relación. Por el placer que es recordar buenos tiempos juntos, pero también los tiempos duros. Si no hay nada que verdaderamente disfruten juntos, es muy difícil pasar estos tiempos con el otro. Aun cuando cada uno pueda ser muy distinto del otro y hacer cosas muy diferentes, tiene que haber algo, algo tan simple como descansar juntos en la bañera o secarse juntos el pelo al sol, o dar vuelta a la manzana cada noche, o cualquier cosa de estas muy simple... sé que estarás pensando, cepillarse juntos los dientes a la mañana... Si, poco más que esto.
7- Elige a alguien que tenga valores similares En cuanto a tener hijos, al nacimiento de los niños, la familia, roles de hombres y mujeres y las ideas acerca del dinero y la religión. Tal vez todas estas cosas juntas son el ideal y no las puedas encontrar todas sobre todo al principio de la relación, pero puedes tener esto en cuenta. Elegir a alguien que tenga valores similares tiene que ver con disminuir las fricciones en la relación y estas cosas deben sintonizarse si ha verdadero compromiso. Esta sintonía debe darse también en un nivel pragmático y cuando se da en estos niveles prácticos en más fácil que pueda darse en otros niveles más sutiles.
8- Elige a alguien compasivo, a alguien que sea capaz de escuchar, a alguien que te dé tiempo. Particularmente si eres una persona impulsiva, al tener un compañero que no sea tan impulsivo como tú, eventualmente hallarás cierta lentitud que será buena para ti. También alguien que sea un poco lento, al estar con un compañero que sea bien distinto se acelerará un poco. Y podrán después de un tiempo hallar un ritmo propio de la relación. A veces las personas tienen que estar ocho o nueve años hasta tener este ritmo completamente desarrollado. Lleva tiempo construir un milagro... no un milagro porque estén juntos sino por la fuerza que hay en el centro de una relación por la profunda guía del amor.
9- Elige a alguien que se pueda reír de sí mismo. Poder hacer un chiste y reír de la situación y de sí mismo es muy importante. Pero supongamos que no tienes un compañero muy chistoso, elige a alguien que pueda parar una discusión y aprender a reírse de la situación (vuelve al punto 2, alguien que tenga habilidad para aprender).
10- Elige a alguien a quien puedas tolerarle las fallas y características. En los momentos de tensión y cansancio, las cosas que más te atraerían de un compañero, las cosas más encantadoras, serían las que después te volvería loca... Así que no pienses que podrías vivir con alguien que tiene cosas que realmente molesta a las otras personas y que para ti no son importantes porque él o ella las está haciendo y él o ella es tu amante. Hay algunas cosas que son intolerables en cualquier relación sea el matrimonio, las sociedades o los negocios. Tales como el alcoholismo, la drogadicción, el abuso sexual, el juego, las actividades criminales, una persona que no dice la verdad, una persona que no te puede mirar a la cara, una persona por la que no podrías poner la manoen el fuego, una persona que puede hacer cualquier cosa por tapar sus errores. Todo eso sería construir una relación en un terreno inseguro.
11- Ser amigos y no-solo amantes. Y no es solo que digas “si yo sé lo que eso significa, significa que me guste y que lo ame” Significa más que eso y un modo de juzgarlo es pensar. ¿Harías por tu pareja lo que estás dispuesta a hacer por tu mejor amigo? ¿Estás dispuesta a escucharlo, estás dispuesta a hablar de las cosas de las que él tiene ganas de hablar, a prestar atención a los detalles de lo que dice o tiene ganas de hacer? Esto no significa que tengan que estar cuidándose el uno al otro siempre y para siempre, pero sobre ciertas bases y en algunos detalles por cierto que deben hacerlo. Entonces cuando pienses en lo que harías por tu mejor amigo y en lo que harías por tu amante, las cosas se aclararán para ti.
12- Elije a alguien que haga tu vida más grande y no más pequeña.