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3.26.2013

TEMPUS FUGIT

Mi reflexión desde Leopardi y Baudelaire

G. Leopardi (1798-1837)

Si algo caracteriza al ser humano es la posibilidad constante de parar mientes en los acontecimientos pasados y trazar planes futuros. Entre ambos extremos se sitúa un presente que muy a menudo se nos escapa en tanto que hacemos de lo que no existe materia de nuestra reflexión. En uno de sus poemas más conocidos (“Le ricordanze”), Leopardi hacía hincapié en la añoranza de las fantasías juveniles, siempre seductoras desde la perspectiva de la madurez. El poeta, que más tarde influenció en la mirada trágica de Schopenhauer y Unamuno, dejaba anotado en sus cuadernos que «ciertas ideas, ciertas imágenes de cosas sumamente bellas, fantásticas, quiméricas, imposibles, nos deleitan al máximo, o en la poesía, o en nuestro propio imaginar, porque traen a nuestra memoria los recuerdos más remotos, los de nuestra infancia, cuando esas ideas e imágenes y creencias nos eran familiares y ordinarias».
No es que Leopardi guardara el propósito de recuperar –al modo de Proust en su célebre y monumental novela En busca del tiempo perdido– los momentos ya pasados y por tanto irrecuperables, sino que más bien intenta, a través de sus poemas, evocar una imagen convertida en recuerdo del tiempo juvenil, con el objetivo de transitar de lo cercano en el espacio a lo ya lejano en el tiempo, poniendo de manifiesto el sentimiento de la perpetua caducidad de nuestra condición humana. A través de esta dinámica, el genio italiano instauró en sus escritos todo un modo de tratar con los recuerdos, con nuestra memoria, a través de la imaginación.

¡Oh, esperanza, esperanza: ameno engaño/ de mi primera edad!. Siempre yo, hablando,/ retorno a ti; pues por pasar el tiempo,/ por mudarse de afectos y de ideas,/ olvidarte no sé. Fantasmas, veo,/ son la gloria o el honor; deleite y bienes,/ mero deseo; en la vida no hay fruto,/ inservible miseria. Y si vacíos/ están mis años, si desierto, oscuro/ es mi estado mortal, poco me quita/ la fortuna, lo sé. Ay, pero cuando/ en ti yo pienso, esperanza pasada,/ y en mi primera, amada, fantasía;/ y luego veo mi vida tan mezquina/ y tan doliente, y que la muerte solo/ de tantas esperanzas hoy me queda;/ siento un dolor, siento que plenamente/ consolarme no sé de mi destino.
Leopardi, “Le ricordanze”.

En otro de sus poemas, quizás uno de los más hermosos (“Canto notturno di un pastore errante dell’Asia”), Leopardi establecía un diálogo entre un pastor y la luna, a la que interroga desesperado por la inanidad de nuestra existencia. Si en “Le ricordanze” el poeta intentaba posar su atención en las ilusiones personales y en un pasado siempre mejor, concentra aquí su investigación en el ser de las cosas en general. Ya en sus pensamientos redactaba su terror al verse rodeado por la nada, «yo mismo una nada. Sentía como que me ahogaba, al pensar y sentir que todo es nada, sólida nada». Más allá de la mera constatación del dolor y la vacuidad que a su juicio todo lo gobiernan, indagó en la relación que a une a ambos misterios, el nexo entre la conciencia de la nada y el dolor que su descubrimiento nos procura.

Nace el hombre con pena,/ y riesgo es ya de muerte el nacimiento./ Siente dolor y angustia/ en el primer momento; y desde entonces/ ya la madre y el padre/ lo empieza a consolar de haber nacido./ Y cuando va creciendo/ uno y otro le asisten, y por siempre/ con gestos y palabras/ intentan darle aliento/ y consolarlo del humano estado:/ otra misión más grata/ no cumplen genitores con su prole./ Mas, ¿por qué dar al día,/ por qué tener en vida/ quien luego de ella consolar convenga? [...] Tú, solitaria, eterna peregrina,/ que vas tan pensativa, quizá entiendas,/ esta vida terrena,/ el sufrir nuestro y suspirar qué sean;/ qué son este morir, este supremo/ demudarse del rostro,/ y faltar de la tierra y alejarse/ de toda amante, antigua compañía.
Leopardi, “Canto notturno di un pastore errante dell’Asia”.

El canto del pastor emana del sentimiento de que el cielo, infinito, percibe la incómoda nada que se extiende sobre nuestro ser, y que hace del tiempo una opaca cortina en la que solo reparamos cuando no deja pasar la luz del sol. Leopardi no reduce el discurso del pastor a un penoso lamento, sino que desarrolla una reflexión dolorosa sobre la propia materia del pensar, sobre el carácter de ese sentimiento que, en nosotros, nos confirma que somos una nada en una aún más inmensa Nada. El tiempo, en este sentido, se nos escapa de entre las manos: somos víctimas de una sensación de inane repetición, cuyo único objetivo es conseguir una felicidad que siempre se encuentra en el pasado muerto o en el futuro inexistente. En realidad, nada transcurre en el tiempo, todo acontece en un intelecto repleto de ilusiones por cumplir; la ilusión por cumplir es para el hombre la única verdad que está en condiciones de sentir.
En el fondo, la mayoría de los hombres solo quiere y ansía vivir para vivir. El verdadero objeto de la vida es la vida, y el ir y venir por el mismo camino arrastrando un carro muy pesado y vacío.
Leopardi, Zibaldone de pensamientos, 10 de agosto de 1821

Baudelaire (1821-1867)

Para Leopardi, si algo revela el talante de superioridad de los antiguos no es la felicidad que alcanzaron, sino el hecho de haber creado ilusiones en las que poder habitar. Las mitologías y religiones antiguas, así como la tragedia y la cultura de los griegos antiguos reflejan un mundo en el que, a pesar de constatar el dolor y la desesperación universal, revindican al mismo tiempo una fluida circulación de ilusiones (o “errores prodigiosos”, como Leopardi los llama) que mantienen en jaque el pesado sentimiento de la nada, de la permanente huida del tiempo. Por eso el tedio, el aburrimiento, supone a ojos del poeta italiano (adelantándose a tesis que más tarde plantearía Baudelaire) el perpetuo y funesto acompañante del hombre en su vida, vástago de la razón instrumental que aprisiona y arrincona el poder del mito, de la ilusión.
Frente a la permanente huida del tiempo y la inanidad de la existencia, Leopardi reivindica el poder de la imaginación, única potencia capaz de sortear los hirientes grilletes de la verdad; la ignorancia imaginativa, que no atiende a criterios racionales, sino sentimentales, nos abre la posibilidad de pensar, desde nuestra singularidad, en el infinito, en el ahínco por desbordar la conciencia del límite, destruyendo las coordenadas que nos anclan a la mortal condición humana. En este sentido, la experiencia del olvido del límite y la creación de grietas en el tiempo queda abierta de manos de la imaginación.
Sin embargo, y a pesar de ello, siempre se producirá lo que Baudelaire llamó más tarde “la caída en el tiempo”, el reencuentro con el límite y la constatación de la imposibilidad de superar la infelicidad de la existencia. Lo que el autor francés llamo “spleen” puede ser definido como una suerte de íntima melancolía que agarrota nuestras potencias más originales, paralizando la voluntad y asfixiando el alma; nuestras ansias de elevación quedan así abortadas y nuestros sentidos embotados por un sentimiento abrumador de pesar existencial. Baudelaire lo expresaba así en una carta dirigida a su madre en 1857: «lo que siento es un inmenso desánimo, una sensación de aislamiento insoportable, una ausencia total de deseos, una imposibilidad de encontrar cualquier diversión». Como es sabido, las obsesiones centrales en la obra y en la vida del autor francés fueron la brevedad del tiempo y el avance inexorable del hombre hacia la muerte.
Hay que estar siempre ebrio. Nada más: ese es todo el asunto. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que os fatiga la espalda y os inclina hacia la tierra, tenéis que embriagaros sin tregua. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como queráis. Pero embriagaos.
Baudelaire, Los paraísos artificiales.

Tanto Leopardi como Baudelaire constituyen los antepasados directos de los existencialistas franceses de posguerra; en ellos, por sorprendente que parezca, rastreamos ya los efectos de la modernidad: la náusea, el tedio, la incomunicación, el ser para la muerte, la soledad, el absurdo y la angustia. A pesar del esfuerzo de ambos, nada definitivo podemos hacer contra el carácter irreversible del tiempo (que el francés, asegura en Las flores del mal, “se come la vida”), que queda convertido en auténtico verdugo del género humano. En cualquier caso, Leopardi y Baudelaire no dejan de reclamar el lugar preeminente que la imaginación ha de ocupar, así como, en general, toda potencia que nos aleje de los angostos límites de lo racional. Lo que importa en última instancia es que nuestras percepciones y pensamientos nos conduzcan, en ciertos casos, a lo oculto, porque como ya explicó Novalis, «todo lo visible descansa sobre un fondo invisible; lo que se oye, sobre un fondo que no puede oírse; lo tangible, sobre un fondo impalpable».


1.11.2013

AMOR POST MORTEM


Significa amor después de la muerte, amor más allá de la muerte. Este tópico tiene un origen muy antiguo. Es una forma máxima de expresar la fuerza del amor. Tiene un carácter eterno ya que el sentimiento de amor perdura incluso después de la muerte. El tópico se basa en la desesperación de los familiares y amigos de un ser querido que ha muerto, y por tanto les causa una ausencia. El tópico se puede representar en forma de relato de terror y también en forma de relato amoroso, ya que el amor después de la muerte es una de las mayores pruebas de fidelidad.Se hace tanta exageración con este tópico que a veces roza la necrofilia. 


Este tópico fue tratado por muchos autores barrocos, prerrománticos y románticos; como por ejemplo podemos ver este tópico en algunas rimas y leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer como por ejemplo en el "El beso", y en "El monte de las ánimas";también lo podemos ver en los versos de Gabriela Mistral como por ejemplo el verso "Nadie me arrebatará su puñado de huesos" donde hace referencia al amor que ya no está; y en la obra de José Cadalso llamada "Noches lúgubres" que tuvo mucha importancia en el romanticismo. 

Podemos ver reflejado este tópico en el soneto "Amor constante más allá de la muerte" de Francisco de Quevedo, que fue un poeta barroco y satírico, y este soneto refleja el amor que vence todas las barrera incluso la propia muerte:

"Amor constante más allá de la muerte"

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;

Mas no, de esotra parte, en la ribera, 
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría, 
Y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido, 
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:

Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

F. de Quevedo

Otro ejemplo de un poema que trate este tópico, es el poema de Berenice, el cual es el siguiente:

El camino trémulo resulta.
Oscuridad, frío, dolor letal.
Una vida que muere con el sol
en la noche renace en sus recuerdos,
fantasmas sin alma tangible,
amor inmortalizado.

El verdor de sus luceros tristes,
esperanza loca de la existencia,
al espíritu fueron negados.
¿Fuego, amor, efervescencia;
un sueño inicuo, imaginario?
Amor inmortalizado.

Por anhelo del cruel destino
la Ineludible encubrirá el camino;
mas el ardiente fuego helado,
fulgor eterno cristalizado
clamará por siempre en la ceniza
amor inmortalizado.

El tópico aparece también La Divina comedia de Dante Aligheri. Es usual encontrarlo en romances medievales: 

 - Conde niño -

Conde Niño por amores
es niño y pasó a la mar
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras su caballo bebe,
él canta dulce cantar :
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está :
- levantáos Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar,
- No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
sino es el Conde Niño
que por mi quiere finar.
- Si por tus amores pena,
¡oh, mal haya su cantar!
y porque nunca los goce,
yo le mandaré matar.
- Si le manda matar madre,
juntos nos han de enterrar.
El murió a la medianoche,
ella a los gallos cantar ;
a ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar ;
a él, como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació una rosal blanco,
de él nació un espino albar ;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.
La reina llena de envidia
ambos los mandó cortar ;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.

O en El estudiante de Salamanca de José de Espronceda.


Podemos ver una variante de este tópico en   la Metamorfosis de Ovidio, donde Orfeo baja a los infiernos en busca de Eurídice.


12.19.2012

INVOCATIO MUSARUM


I. Maikov

Las musas, al ser consideradas en la Antigüedad como las divinidades protectoras de las Artes, era frecuente que el poeta les dedicara unas palabras, sobre todo al principio de sus obras. Estas palabras, que invocaban a las musas, las empleaban los autores para solicitar a éstas inspiración y, así, encontrar las palabras adecuadas y poder distinguir entre los hechos verdaderos y falsos a la hora de narrar sus historias. 


Para representar mejor cómo se llevaba a cabo dicho tópico encontramos un ejemplo del "invocatio musarum" en los siguientes pasajes de la Ilíada, de Homero:


Ilíada,1, 1-7

La cólera canta, oh diosa, del Pélida Aquiles, 
maldita, que causó a lso aqueos incontables dolores,
precipitó al Hades muchas valientes vidas
de héroes y a ellos mismos los hizo presas para los perros
y para todas las aves -y así se cumplía el plan de Zeus-,
desde que por primera vez se separaron tras haber reñido
el Atrida, soberano de hombres, y Aquiles, de la casta de Zeus.


Ilíada,2, 484-489

Decidme ahora, Musas, dueñas de olímpicas moradas, 
pues vosotras sois diosas, estais presentes y lo sabeis todo,
mientras que nosotros sólo oímos la fama y no sabemos nada,
quiénes eran los príncipes y los caudillos de los Dánaos.

En ambos fragmentos se lee el llamamiento explícito que hace Homero a las diosas, al principio de la obra, sobre todo en el segundo fragmento expuesto, cuando dice "Decidme ahora, Musas, (...)" pidiéndoles consejo para proseguir en su relato. 

También, si seguimos mirando en las obras de Homero, encontramos en los versos que dan comienzo a la Odisea, otro ejemplo en el que el poeta invoca a las divinidades de las artes: 

Odisea, 1, 1-3

Musa, dime del hábil varón que en su largo extravío, 
tras haber arrasado el alcázar sagrado de Troya,
conoció las ciudades y el genio de innúmeras gentes.

Buscando más ejemplos de ese recurso poético, encontramos en el clásico Hesíodo, en su obra la Teogonía otro nombramiento a sus musas, donde en el primer verso del fragmento expuesto, vemos cómo les pide ayuda para contar con exactitud la historia del comienzo del universo:

Teogonía, 104-115. 


¡Salud, hijas de Zeus! Otorgadme el hechizo de vuestro canto. Celebrad la estirpe sagrada de los sempiternos inmortales, los que nacieron de Gea y del estrellado Urano, los que nacieron de la tenebrosa Noche y los que crió el salobre Ponto. (...) E inspiradme esto, Musas, que desde un principio habitais las mansiones olímpicas, y decidme lo que de ello fue primero.

Teogonía, 1020-1021. 

Y ahora, celebrad la tribu de mujeres, Musas Olímpicas de dulces palabras, hijas de Zeus portador de la égida.


En este último fragmento incluído, se dirige a las musas como las hijas de Zeus, siguiendo el mito clásico. 


Siguiendo con los autores clásicos, también aparecen las Musas en la Eneida, de Virgilio. Esa petición a las divinidades, da a su obra un toque dramático, al hacerles preguntas retóricas que irá respondiendo a lo largo de la obra. 


Eneida, 1, 8-10.

Dime las causas, Musa; por qué ofensa a su poder divino,
por qué resentimiento la reina de los dioses
forzó a un hombre, afamado por su entrega
a la divinidad, a correr tantos trances, a afrontar tantos riesgos.

Eneida, 9, 77 

¿Qué dios -decidme, Musas- desvió de los teucros incendio tan atroz?


NIHIL NOVUM SUB SOLE


V. Bauer

Tópico literario de origen bíblico. Su traducción literal es "nada nuevo bajo el sol", y nos referimos a él cuando queremos expresar la idea de que todo se repite, es cíclico, o que un determinado hecho no aporta nada novedoso a la experiencia; todo permanece constante.
El origen de esta frase es bíblica (libro del Eclesiastés) y se le atribuye al rey Salomón. En griego viene a ser Καὶ οὐκ ἔστιν πᾶν πρόσφατον ὑπὸ τὸν ἥλιον, aunque se ha divulgado más en su forma latina. En el sentido bíblico significa que nada nuevo acaece sobre la faz de la Tierra. En el uso corriente significa que aquello que se creía una novedad, ya estaba inventado, ideado, dicho o hecho.
En el contexto histórico este tópico pretende dar a entender que, tras las civilizaciones clásicas, todas sus aportaciones culturales han sufrido diversos procesos de copia, resemantización, o transformación. Griegos y romanos fueron, son y serán fuente de inspiración, es decir, lo clásico prevalece.
La famosa expresión Dejà Vu es una clara ejemplificación de este tópico. Dejà Vu es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación "nueva".
Miguel de Unamuno expresa su inquietud espiritual en este poema que refleja este tema.

Pon tu mano, la que me diste, sobre mi hombro
y avanza tras de mí pues la senda se estrecha:
por entre ruinas caminamos, el escombro
hollando del que fué castillo cuya flecha

penetraba en las pardas nubes y era asombro
de caminantes. Avizora nos acecha
del roto torreón aquella que ni aun nombro
por miedo de atraérnosla. De tí desecha

vanas ilusiones; a un porvenir marchamos
que fué gastado ya por otros; no me atrevo
con engaño a guiar tu vida; tropezamos

con el pasado al avanzar, todo es renuevo;
los en brote y los secos son los mismos ramos
lo que ha de ser ha sido ya, nada hay de nuevo.


Se puede apreciar el trasfondo latente de renovación en el poema (tropezamos con el pasado al avanzar) mediante la metáfora del camino de la vida, que recorremos de modo idéntico a lo largo de la historia.
El cantautor español Víctor Manuel en la canción "NADA NUEVO BAJO EL SOL":


Le gustaba tanto que la enjabonara
si tenía miedo siempre me llamaba
le contaba cuentos para ir a la cama
cuando la comía ella se dejaba
aprendimos juntos el abecedario
y no se soltaba nunca de mi mano
de la escuela a casa íbamos de espacio
mientras ella hablaba con legua de trapo
nada nuevo bajo el sol
no hay ninguna novedad
que los hijos hijos son
igual llegan que se van
no es que a aquella casa le faltara nada
antes que naciera ya soñé su cara
trajo la alegría que da el agua clara
la que el sol regala todas las mañanas
le gustaba tanto cuando la besaba
y ahora cada uno ella le regala
como si el del alma se nos arrancara
aunque para otro se los reservara
nada nuevo bajo el sol
no hay ninguna novedad
que los hijos hijos son
igual llegan que se van 
con las inyecciones se desencajaba
y pedía a gritos de la anestesiaran
igual que su madre una exagerada
ríen más que nadie y llorar por nada
nada nuevo bajo el sol
no hay ninguna novedad
que los hijos hijos son
igual llegan que se van

El hijo del Ferroviario, 2001.


En esta canción, se pueden observar los elementos cíclicos (que los hijos, hijos son; igual llegan que se van) que expresan el sentimiento de que la vida, es una historia que se repite.


12.18.2012

VERA AMICITIA

Bouguereau

Hace referencia a que la adversidad es la prueba definitiva para reconocer a los auténticos amigos. Es decir conocemos a los auténticos amigos en las situaciones difíciles, cuando nos ayudan a afrontarlas.

En la Antigüedad hay muchos escritos sobre este tópico, uno de ellos fue De amicitia escrito en el año 44 a.c por Marco Tulio Cicerón, un importante filósofo, político y orador romano. Cicerón describió la amistad como Fides, lo primero de todo, la confianza que se deposita en el otro, después la confianza se convierte en un sentido más amplio, la fidelidad, el compromiso, la honradez…junto a esto según él también tiene que estar la constancia, el apoyo y el saber escuchar… Todo esto en su obra lo describe como la base de una verdadera amistad.  Ha sido utilizado por muchos poetas desde la Antigüedad (ya que el ser humano desde siempre ha necesitado un amigo al que contarle sus problemas, en el que apoyarse, al que ayudarle...) como ahora. 


CARTA A UN AMIGO de Borges

En este poema me parece que el autor refleja muy bien el tópico de vera amicitia, de la verdadera amistad, del amigo que siempre está a tu lado, el que te ayuda y no te deja núnca, del amigo que te escucha, el que siempre está cuando lo necesitas... Aquí os dejo algunos fragmentos del poema que mejor reflejan este tópico. 

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites, estaré allí.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.

HAGAMOS UN TRATO de Mario Benedetti 

Compañera 
usted sabe 
puede contar 
conmigo 
no hasta dos 
o hasta diez 
sino contar 
conmigo 
si me encuentra 
huraño sin motivo 
no piense qué flojera 
igual puede contar 
conmigo

AMISTADES ETERNAS por Pablo Neruda

Algunas veces encuentras en la vida
una amistad especial:
ese alguien que al entrar en tu vida
la cambia por completo.
Ese alguien que te hace reír sin cesar;
ese alguien que te hace creer que en el mundo
existen realmente cosas buenas.
Ese alguien que te convence
de que hay una puerta lista
para que tú la abras.
Esa es una amistad eterna…
Cuando estás triste
y el mundo parece oscuro y vacío,
esa amistad eterna levanta tu ánimo
y hace que ese mundo oscuro y vacío
de repente parezca brillante y pleno.
Tu amistad eterna te ayuda
en los momentos difíciles, tristes,
y de gran confusión.
Si te alejas,
tu amistad eterna te sigue.
Si pierdes el camino,
tu amistad eterna te guía y te alegra.
Tu amistad eterna te lleva de la mano
y te dice que todo va a salir bien.
Si tú encuentras tal amistad
te sientes feliz y lleno de gozo
porque no tienes nada de qué preocuparte.
Tienes una amistad para toda la vida,
ya que una amistad eterna no tiene fin.


COLLIGE, VIRGO, ROSAS

B. Burke

La juventud y la belleza son pasajeras y por tanto se ha de disfrutar de ellas antes de que el tiempo nos las robe.

Estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama. 
Y enciéndete en la noche que ahora empieza, 
y entre tantos amigos (y conmigo) 
abre los grandes ojos a la vida 
con la avidez preciosa de tus años. 
La noche, larga, ha de acabar al alba, 
y vendrán escuadrones de espías con la luz, 
se borrarán los astros, y también el recuerdo, 
y la alegría acabará en su nada. 

Mas, aunque así suceda, enciéndete en la noche, 
pues detrás del olvido puede que ella renazca, 
y la recobres pura, y aumentada en belleza, 
si en ella, por azar, que ya será elección, 
sellas la vida en lo mejor que tuvo, 
cuando la noche humana se acabe ya del todo, 
y venga esa otra luz, rencorosa y extraña, 
que antes que tú conozcas, yo ya habré conocido. 
Francisco Brines

Habla del paso del tiempo y de que, en su juventud, estaba con amigos; pero que después esa época pasa y solo te quedan los recuerdos, aunque a veces ni eso.
Niña, arranca las rosas, no esperes a mañana. 
Córtalas a destajo, desaforadamente, 
sin pararte a pensar si son malas o buenas. 
Que no quede ni una. Púlele los rosales 
que encuentres a tu paso y deja las espinas 
para tus compañeras de colegio. Disfruta 
de la luz y del oro mientras puedas y rinde 
tu belleza a ese dios rechoncho y melancólico 
que va por los jardines instilando veneno. 
Goza labios y lengua, machácate de gusto 
con quien se deje y no permitas que el otoño 
te pille con la piel reseca y sin un hombre 
(por lo menos) comiéndote las hechuras del alma. 
Y que la negra muerte te quite lo bailado.
Luis Alberto de Cuenca


Habla del paso del tiempo con el símil de las rosas. Hay que disfrutar de la niñez y de la juventud, de las rosas, de su belleza, antes de marchitarse.
No pienses las cosas, simplemente disfrútalas. Haz todo lo que quieras sin miedo porque un día morirás y ya será tarde.

En tanto que de rosa y azucéna
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazôn y lo refrena;
y en tanto que el cabello,que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;
Coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el vienta helado,
todo la mudarA la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.
Garcilaso de la Vega


Como todos los poemas de este tópico, habla del paso del tiempo de la rosa que se marchita y la añoranza a la juventud. La referencia original de estos versos corresponde al poeta latino Ausonio quien en el siglo IV utilizó la metáfora de la rosa como algo bello y duradero. Entonces, el poeta alentaba a los jóvenes a aprovechar las ventajas de su juventud antes de que el tiempo acabara con su frescura.

AUREA MEDIOCRITAS

Tiziano

Caracterizado en el intento de alcanzar un deseado punto medio, en el que no afectan ni las alegrías ni las penas. Además, de conformarse con lo que se tiene y no dejarse llevar por las emociones desproporcionadas. El Aurea mediocritas es un tópico usado principalmente en los poemas de Horacio, famoso por las Odas.
En los siguientes poemas de Horacio, podemos observar esas ideas de rehuir los excesos y buscar la justa medida, que tanto imperan en sus poemas.

Carminum II, 3 (A Delio)

Acuérdate de conservar una mente tranquila 
en la adversidad, y en la buena fortuna
abstente de una alegría ostentosa, 
Delio, pues tienes que morir, 
y ello aunque hayas vivido triste en todo momento 
o aunque, tumbado en retirada hierba, 
los días de fiesta, hayas disfrutado 
de las mejores cosechas de Falerno. 
¿Por qué al enorme pino y al plateado álamo 
les gusta unir la hospitalaria sombra 
de sus ramas? ¿Por qué la linfa fugitiva 
se esfuerza en deslizarse por sinuoso arroyo? 
Manda traer aquí vinos, perfumes y rosas
—esas flores tan efímeras—, mientras 
tus bienes y tu edad y los negros hilos 
de las tres Hermanas te lo permitan.
Te irás del soto que compraste, y de la casa, 
y de la quinta que baña el rojo Tíber;
te irás, y un heredero poseerá 
las riquezas que amontonaste. 
Que seas rico y descendiente del venerable 
Ínaco nada importa, o que vivas 
a la intemperie, pobre y de ínfimo linaje: 
serás víctima de Orco inmisericorde. 
Todos terminaremos en el mismo lugar. 
La urna da vueltas para todos. 
Más tarde o más temprano ha de salir 
la suerte que nos embarcará 
rumbo al eterno exilio.


Carminum II, 10 (A Licinio)

Más rectamente vivirás, Licinio, 
si no navegas siempre por alta mar, 
ni, mientras cauto temes las tormentas, 
costeas el abrupto litoral. 
Todo el que ama una áurea medianía
carece, libre de temor, de la miseria 
de un techo vulgar; carece también, 
sobrio, de un palacio envidiable. 
Con más violencia azota el viento 
los pinos de mayor tamaño, 
y las torres más altas caen 
con mayor caída, y los rayos 
hieren las cumbres de los montes.
Espera en la adversidad, y en la 
felicidad otra suerte teme, 
el pecho bien dispuesto. 
Es Júpiter quien trae 
los helados inviernos, 
y es él quien los aleja.
No porque hoy vayan mal las cosas 
sucederá así siempre: 
Apolo a veces hace despertar
con su cítara a la callada Musa; 
no está siempre tensando el arco. 
Muéstrate fuerte y animoso 
en los aprietos y estrecheces; 
y, de igual modo, cuando un viento 
demasiado propicio hincha tus velas, 
recógelas prudentemente.


OCULOS SICARII


J. Ovejero

Ojos homicidas hace referencia al carácter simbólicamente asesino de la mirada, especialmente en el amor.
Ya que los ojos son la ventana al alma una mirada lo puede decir todo. Una mirada apasionada puede enamorarte. Pero cuando la mirada de una persona amada está llena de odio, puedes morir de amor: habrás sido matado por esa mirada.

Este tópico, como tópico literario propiamente dicho, no tiene un origen en la antigüedad clásica. Fue durante la edad media cuando empezó a surgir en poemas y otros textos literarios.
No obstante, aunque como tópico su origen esté en la edad media, encontramos una base claramente clásica: algunas de las antiguas divinidades griegas tenían el poder de matar con la mirada. Un poder, que en los mitos era real. De esta manera, se podría pensar que el significado asesino de la mirada ha evolucionado, pero su carácter homicida siempre ha estado ahí.
El claro ejemplo lo encontramos en el poder de la mirada de Medusa (una de las Gorgonas), que junto a su pelo de serpiente, era capaz de convertir en piedra a cualquiera que la mirase.
Un ejemplo mucho más claro está en el basilisco, ser también mitológico que era considerado muy peligroso a causa de su capacidad de matar (literalmente) con la mirada.
Más tarde, en la Edad Media surgió la mirada asesina con un significado completamente nuevo, ante la necesidad de matizar elmorir por amor con un grado más de gravedad, el ser matado por amor.
El significado ha cambiado aun más y la mirada asesina no sólo hace referencia al amor. Se trata de un tópico que ha transcendido a lo coloquial: se entiende por “mirada asesina” aquella mirada de odio que se le echa a alguien, especialmente si se desaprueba una situación.
Aunque no es un tópico literariamente muy utilizado, está muy presente entre todos nosotros. 
La mirada puede decirlo todo y no decir nada, por eso una mirada asesina puede ser muy, muy dolorosa y llegar muy hondo. Puede hacernos sentir muy mal.
Aun así, una mirada amorosa o asesina puede interpretarse de muchas maneras, ya que la mirada es la forma de expresión más sincera.


Inés, tus bellos, ya me matan, ojos, 
y al alma, roban pensamientos, mía, 
desde aquel triste, en que te vieron, día,
con tan crueles, por tu causa, enojos

(Lope de Vega)

En este corto poema de Lope de Vega, podemos ver unos ojos que matan, por lo que, aunque dentro del tema del amor, podemos afirmar que pertenece al tópico Oculos Sicarii.
 Enel siguiente fragmento de En cárcel de metal, ¡Oh, atrevimieto! de Quevedo encontramos también este tópico literario:

La pólvora se alzó con la vitoria;
della los reyes son y los tiranos;
ya matan más los ojos que las manos;
y con ser cuantas vidas goza el suelo
merced del fuego, corazón del cielo,
después que a su pesar el bronce habita,
muchas más vidas que nos da nos quita.


UBI SUNT

Velazquez - J-L.  David

Nos hallamos ante un nuevo tópico con extensa historia, ya que sabemos que existe desde la lejana época romana, pasando por las literaturas romances y ha llegando hasta la literatura occidental. El Ubi sunt, al igual que otros muchos tópicos literarios como tempus fugit, oculos sicarii o beatus ille, es denominado en lengua latina, Ubi sunt?, cuyo significado es ¿Dónde están?, literalmente, haciendo referencia a algo que ha desaparecido, que dejó el mundo terrenal, tanto bienes como personas.

Como siempre, a lo largo de la historia se ha tenido muy presente el tema de la muerte, y este tópico no podía ser menos, tiene mucho que ver con ello, tratándola filosóficamente, haciendo pensar que la vida es un simple tránsito hacia la muerte. Este tópico fue una forma de pensar dominante en la Edad Media, tocándo como siempre lo desconocido, el más allá la muerte.
Este tópico, lo encontramos en ''Coplas por la muerte de su padre'' de Jorge Manrique donde hace una reflexión sobre la vida , la fugacidad de esta y también sobre la fortuna.
El Ubi sunt? lo podemos apreciar claramente en este poema, donde el poeta se pregunta qué fue de aquellos personajes históricos, poderosos en su momento, que cuando murieron desaparecieron, dejando solo una huella en la historia.

Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes
y barones
como vimos tan potentes,
di, Muerte, ¿do los escondes
y traspones?
Y las sus claras hazañas
que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza la aterras
y deshaces.”

He encontrado este otro poema, curiosamente titulado Ubi sunt de Carlos Marzal, en el poema nos expone la vida y la muerte, pasando por el latir, por el corazón en pálpito y después haciendo unas preguntas, y exponiento que los hombres se han convertido en tiempo, la mujeres que han sido son del aire, y quedan los hijos, pero se puede destacar una pregunta que marca el Ubi sunt del poema,''¿Qué se fizieron, pues. ¿Do los escondes?''

Todo está en donde estuvo, todo late
en el primer latir 
de la primera aurora cautivada, 
y en su cautivo corazón en pálpito.
Todo fluye 
en el mismo fluir de un mismo río,
por el agua tenaz de un cauce idéntico.

¿Acaso es que no sientes en tu piel
la salvaguardia de otra piel pretérita, 
las sangres centinelas de tu sangre,
las sombras que fecundan a tu sombra? 

¿No sabes escuchar bajo la voz
los coros primordiales de las voces,
ni el ser de la palabra en cuanto somos,
ni el eco de vivir en lo que hablamos?

Lo que antes eran hombres hoy es tiempo,
las mujeres que han sido son del aire,
la arena vagabunda, nuestros hijos.

¿En el volar, no ves el vuelo inmune?
¿No amas, en el amar, el amor único? 

A fuerza de mudarse, nada cambia;
de tanto discurrir, todo está inmóvil.
Hay una sola frente pensativa 
que entiende la hermandad de cuanto existe
y en cuanto ha muerto ve lo que no muere.

¿Qué se fizieron, pues. ¿Dó los escondes?

Cierra los ojos para ver más claro
y sal fuera de ti para morar contigo.

El poema siguiente trata de otros días, en los que los poemas eran mejores, nosotros también, eran otros tiempos, hace años. El autor, Vicente García se pregunta qué será en el futuro de nuestros libros, los de hoy en día, puede ser que queden en la memoría coletiva. Pienso que el autor compara los poemas escritos hace años, abandonados en un rincón, con los libros de hoy en dia, preocupado por su futuro, al igual que ha pasado con algunos poemas escritos hace años.

Lo que han envejecido los poemas
Escritos hace años ( tres de ellos
Podían ser entonces la razón de la vida
Y ahora no los quiere ni el recuerdo ).

También nosotros éramos mejores.
También los días eran otra cosa…
En su rincón perduran las fotos de aquel tiempo
Y guardan la verdad de aquella historia.