Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta CINE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CINE. Mostrar todas las entradas

7.02.2013

JENNIE

Hoy es el mañana de otro tiempo


PORTRAIT OF JENNIE (1948). Basada en el libro de Robert Nathan. Produce: David 0´ Selcznick. Director: William Dieterle. Interpretes: Jennifer Jones, Joseph Cotten, Ethel Barrymore. Música: inspirada en temas de Claude Debussy y escrita y diriga por Dimitri Tiomkin. Fotografia: Joseph H. August.
Hace más de 20 años que ví por primera vez esta película y me produjo una profunda impresión. La he visto luego un par de veces, la última, hace unas pocas semanas y me sigue pareciendo una obra maestra absolutamente imperecedera. Eso sí, constituye una rara avis en el cine clásico de Hollywood, tan poco dado a este tipo de ensoñaciones onírico-románticas, más alla del tiempo.
La película cuenta la historia de un pintor, Eben Adams (Joseph Cotten), en plena crisis creativa que conoce un día de invierno en un parque a una muchacha, Jennie Appleton (Jennifer Jones) que parece proceder de un tiempo pasado. La joven Jennie le pide a Eben que le espere y le dice que se dará prisa por crecer para poder estar con él. También le pide que le pinte un retrato. En efecto, con cada nuevo encuentro la niña se irá convirtiendo en joven y luego en mujer. Eben pintará su retrato y prometen no separarse nunca pero el destino de Jennie será otro y en una aciaga tempestad, su barca zozobrará y desaparece.
Esta sipnosis del argumento no hace justicia a una película que merece estar entre esas 8 o 10 grandes películas que ha dado el cine a lo largo de todos los tiempos; Una pequeña joya que analizo, con detalle, a continuación.
La película comienza con una voz en off (en castellano, con la voz grave, profunda e inconfundible de Teofilo Martínez) que hace una presentación de la historia de Jennie, y dice: "Desde el principio de los tiempos el hombre ha sido consciente de su pequeñez, de su insignificancia ante el tiempo y el espacio, el infinito y la eternidad y se ha estremecido ante el misterio de lo que el hombre llama vida y de lo que llama muerte porque quien sabe si morir no será vivir y los que los mortales llaman vida será en realidad la muerte... Nada muere, todo cambia solamente". Y se pregunta, ¿Qué es el pasado?, ¿Qué es el futuro?. Se pregunta, también, si será cierta la historia que nos van a narrar y anima a verla con los ojos del corazón.


Vemos al pintor paseando por un Nueva York nevado ( invierno de 1934), magistralmente fotografiado por Joseph H. August, que utiliza sabiamente, y a lo largo de toda la película, los contrastes de luces y de sombras, las luces difusas, las iluminaciones a contraluz, incluso en algunos fotogramas y, por momentos, utiliza todo tipo de técnicas pictóricas, fusionando armónicamente la magia del cine y de la pintura. Este magistral manejo de la fotografia destaca más si cabe ese halo de irrealidad que rodea a nuestra protagonista. Lo mismo sucede con la música. Los acordes de "Preludio a la siesta de un fauno" de Claude Debussy acompañan las apariciones de Jennie. Jennie hace alusión en una de sus apariciones en el parque a la música de las estrellas, mientras vemos el titilar de estas sobre un parque fantasmagorico. Todo un poema visual.
Además de la protagonista femenina de nuestra historia, interpretado con corrección por JenniferJones y del papel de Eben bien interpretado por un sobrio y contenido Joseph Cotten, cabe destacar el papel secundario de la galerista Mrs. Spinney (una excelente Ethel Barrymore), una mujer que ha visto pasar su vida sin haber sentido el amor y que siente por el joven pintor un secreto sentimiento amoroso y de protección.
Nuestro pintor es un artista frustrado. Pinta cuadros técnicamente perfectos pero que carecen de vida, de la pasión que surge de la inspiración o la genialidad. Será cuando conozca a Jennie, en un Central Park nevado, cuando nazca en él la inspiración del verdadero artista que siente y que crea desde el corazón. Es la búsqueda de la belleza y del amor que transciende las barreras del tiempo.
En su primer encuentro encuentra a una Jennie muy joven que canta una extraña y evocadora canción: "De donde vengo nadie lo sabe y adonde voy, todo va. El viento sopla, el mar se agita, nadie lo sabe..." una de las más sugerentes canciones que ha dado el cine y que fue compuesta por el compositor Bernard Hermann, uno de los músicos preferidos de Alfred Hitchcock. "Deseo que espere a que crezca para que estemos siempre juntos", le dice Jennie a nuestro pintor. Y le habla de cosas que parece que sucedieron en la ciudad años atras. Como si el tiempo pasado de la niña y el presente del pintor se cruzasen en ese portal mágico, donde confluyen el espacio y el tiempo, y que por momentos quisieramos descubrir bajo las torres de dos rascacielos iluminados por un sol de invierno y nieve.
En ese primer encuentro la niña olvida en un banco del parque, envuelto en un periódico de 1910 una bufanda de mujer. Y en su estudio Eben pergeña un dibujo de la niña al carboncillo. Eben vuelve a ver a la niña que es ya una adolescente en el parque. "Me doy prisa en crecer" le dice. El la devuelve la bufanda aunque ella parece que no la reconoce.


Eben desea poder volver a verla pero no hay ningún sitio donde poder buscarla, como si de una presencia fantasmagórica se tratase que vagase por los intersticios del tiempo, entre el pasado y el presente, ora viviendo su vida junto a sus padres en el pasado, ora apareciéndose al pintor en el parque, en el presente. Eben no duda de que Jennie no es producto de su imaginación, los demás sí, e investiga. Los padres de ella, unos afamados equilibristas, murieron en el alambre en 1910. Esa misma noche el pintor vuelve a encontrar a una Jennie que llora por la muerte de sus padres, como si los hechos acabaran de suceder, aunque ella dice que llora sobre todo por haberse quedado sola, terriblemente sola.
"Hablas de cosas que pasaron hace tiempo", le dice Eben a Jennie. Y ella es consciente, en cierto sentido, de ese viaje suyo que transciende las barreras del tiempo. Ella cree que tiene que encontrar algo. No lo sabe. Tal vez el amor. Jennie es una criatura triste y sola que, como veremos más tarde, en su pasado-pasado nunca llegó a amar y a ser amada.
El siguiente encuentro con Jennie se produce en su estudio. Alli vemos a una joven, ya casi una mujer, que tras la muerte de sus padres es recogida por una tía que la ingresa en un colegio religioso, un convento. "Quería venir antes pero no pude.." dice Jennie. "...Me doy prisa, voy deprisa, voy muy deprisa.... " como si quisiese acelerar los años de su vida para ser mayor y poder encontrarse o reencontrarse con su amado de otra era, de otro tiempo. Pero el destino... parece depararles...un trágico final. Eben había dibujado un cuadro en el que aparecía el Faro del Fin del Mundo, un extraño paraje costero que a él particularmente le gustaba...pero que a ella su sola visión, cuando lo decubre plasmado en un lienzo, en el estudio, le da miedo, le produce una gran desazón e inquietud. Como si de un presentimiento se tratase. Ella dice que no sabe si ha estado alli pero la visión de ese cuadro le produce una enorme y profunda tristeza. Se siente triste por cosas que no han sucedido, o tal vez por las cosas que van a suceder. Prometeme que no me olvidarás, le pide Jennie a Eben. Y cuando hablan de volverse a ver... mañana, Eben pregunta "¿Cuando es mañana?", ella contesta con una frase que resume la magia de esta película: ¡Qué importa. Hoy es el mañana de otro tiempo!.
El artista se desplaza al convento donde estudia Jennie para ver la ceremonia de toma del velo de alguna de sus compañeras. Temía que no estuviese allí, piensa. Ella le dice que se alegra que le siga esperando. Y asistimos a la escena más larga que comparten los protagonistas, pues después de acompañarla en su visita al convento, aparecen juntos y enamorados, de noche, junto a la orilla de un rio, bajo la luz de la luna que se refleja en sus aguas. Por fin Eben ha encontrado lo que estaba buscando, como artista y como hombre. Como artista ha encontrado ese algo eterno que hay en una mujer, que no es del presente ni del pasado, que no tiene edad ni tiempo. en relación, no cabe duda, con la busqueda de la belleza y la perfección que anima el genio del artista. Como hombre busca el amor, igual que ella, y teme, al igual que ella, que pese a que estan destinados uno al otro, pese a que su amor es infinito y trasciende el tiempo, pueda haber una distancia entre ellos mucho más cruel que el del ayer o el del mañana: la muerte, la no existencia. Y les asusta que no haya modo de salvar esa distancia.
La ciudad duerme y ellos pasean por las calles solitarias, abolutamente vacias, como si formasen parte de un sueño, un sueño compartido. Empieza a amanecer. La vida empieza de nuevo. Ella había terminado sus estudios en el convento y tenía que irse con su tía a pasar el verano, dos meses, solamente dos meses y cuando terminase el verano estarían juntos para siempre. Esta larga escena de los protagonistas termina, nuevamente, como otras veces en el estudio de Eben. La luz ilumina sus rostros como si saliese del mismo cuadro. "Pinta todas las cosas bonitas que hay en el mundo" le dice Jennie a Eben. El viento sopla, el mar se agita... En clara referencia al cuadro del faro del Fin del mundo. Jennie ve la bufanda y se pone triste. Y cuando apenas Eben se da la vuelta buscando algo en el estudio ella, como tantas otras veces, se desvanece.


Llegó el otoño, pero Jennie no volvía. Eben va al convento y pregunta a una de las monjas por la muchacha. Jennie murió el 5 de octubre de 1920. Salió sola, como hacía en otras ocasiones, a navegar en un balandro, muy cerca del Faro del Fin del Mundo y una enorme y sorpresiva ola hizo zozobrar su barca. Nunca más se volvió a saber de ella. La religiosa le lee a Eben una de sus cartas. En ella, Jennie se lamenta de que no ha encontrado a nadie que la ame ni a quien amar. Eben le dice a la religiosa que él ha conocido a Jennie, que incluso estuvo con ella en el convento. La religiosa le escucha y parece creerle. "Los hilos de nuestras vidas están entrelazados y ni el mundo, ni el tiempo pueden separarnos", dice Eben a la monja. "Hoy es 1 de octubre. Tengo 4 días para poder volverla a ver".
En efecto Eben se desplaza al pueblo cercano al Faro del Fin del Mundo. No hay amenaza de huracan. Había en ella algo que parecía venir de muy lejos,le comenta a Eben un viejo pescador, el pescador que le alquiló el balandro a Jennie, 14 años atras. Eben navega en la barca y la calma da paso, de repente, a una terrible tormenta que le arroja a la playa junto al Faro, de cuya imponente escalera de caracol tenemos un magnico plano.
Llama a Jennie, una y otra vez. La tormenta se calma y Eben ve por fin el balandro de Jennie surcando las aguas. Corren y se abrazan. Tenemos toda la eternidad para estar juntos. El tiempo cometió un error. La vida no es plena hasta que no se ama ni se es amado. Después ya no existe la muerte, se dicen. Pero una gran ola les separa y Jennie, en una memorable escena pierde la mano de su amado y es arrastrada por la enorme ola hacia el mar. Poco tiempo después vuelve la calma y se oye el canto de los pajaros.
Eben es rescatado y en una de las últimas escenas, postrado en una cama, junto a la Sra. Spinney cuenta su increible historia. Nadie le cree. Sólo le encontraron a él medio ahogado junto a la orilla. Sin embargo hay algo que nos vuelve a conectar con la hermosa historia que hemos conocido. La bufanda (de Jennie) estaba allí, junto a su cuerpo, en el mismo lugar donde le recogieron. Y por eso mismo, Eben sabe que lo que ha vivido no ha sido un sueño, ni una ilusión. El retrato de Jennie, en color, el único fotograma en color de la película, pone punto y final a esta inolvidable obra.





6.26.2013

PAUL NEWMAN







Nació el 26 de enero de 1925 en Shaker Heights, Estados Unidos. Mito de Hollywood y uno de los mejores y más admirados y queridos actores en toda la Historia del Cine. Ganó dos Oscar`s en su carrera, por “El color del dinero” (mejor actor) en 1986, “Jean Hersholt” (Premio Humanitario) en 1993 y uno honorifico por toda su carrera en 1985.

6.23.2013

PANDORA Y EL HOLANDÉS ERRANTE

O el amor más allá del tiempo y de la muerte



Titulo original: Pandora and the Flying Dutchman. Año: 1950. País: Reino Unido Director:Albert Lewin. Productor: Joe Kaufmann, Albert Lewin y John Woolf Productora:MGM/Romulus Film. Guión: Albert Lewin Interpretes: James Mason (Hendrik van der Zee), Ava Gardner (Pandora Reynolds), Nigel Patrick (Stephen Cameron), Sheila Sim (Janet), Harold Warrender (Geoffrey Fielding), Mario Cabré (Juan Montalvo), Marius Goring (Reggie Demarest), John Laurie (Angus) Música: Alan Rawsthorne Fotografía: Jack Cardiff. Sonido: Alan Allen y Hary Miller Montaje: Ralph Kemplen y Clive Donner Efectos especiales: W. Percy Day Diseño de Producción: John Bryan Vestuario: Beatrice Dawson Género: Drama romántico.Duración: 122 min. Estreno en España: 1951.

Película maldita e incomprendida en su época como pocas (fue un absoluto fracaso en taquilla), "Pandora y el holandés errante" es, en mi opinión, una de las cimas del cine romántico, una obra inclasificable que utiliza materiales de diversa procedencia para convertirse en una obra absolutamente imperdurable. En cierto sentido al comenzar al ver esta película me acordé de otra película que he comentado en este blog: "Jennie" con la que comparte varias cosas: las dos son grandes dramas románticos, en ambas se utiliza el recurso de la voz en off de un narrador omnisciente, que le da un cierto tono de gravedad y transcendencia al relato y un estilo un tanto literario, la sensación de fatalidad que rodea ambas y la relación de ambas con el movimiento surrealista, marcadamente onírico en el caso de "Jennie". 


En efecto, la película comienza con una voz en off y un párrafo del filosofo, matemático, astrónomo y poeta del siglo XI Omar Khayam extraídos de su Rubaiyat que dicen así “Pero el dedo implacable sigue y sigue escribiendo. Seducirlo no podrás con tu piedad o tu ingenio para lo escrito tachar o con tus lágrimas borrar ni una coma ni un acento”. Así pues, se hace patente, desde el principio esa sensación de fatalidad a la que aludía anteriormente. En sus primeras imagenes vemos a unos pescadores que han encontrado entre sus redes los cuerpos de un hombre y una mujer enlazados por las manos. Suena una campana, la gente se arremolina sobre la arena de la playa para observar el descubrimiento y es entonces cuando uno de los personajes, Geoffrey Fielding, amigo de la protagonista, ejerce de narrador de la historia que vamos a ver a continuación. La película tiene una estructura anular, pues comienza por el final para narrar la historia desde el principio y terminar en ese final.


La película narra la historia de la cantante Pandora Reynolds (Ava Gardner) que se encuentra pasando una temporada en un pueblo español de la costa mediterranea llamado Esperanza. (En realidad la película se rodó en la ciudad ampurdanesa de Tossa del Mar). La artista aparece rodeada, desde el principio, de una cohorte de rendidos admiradores como el poeta Reggie Demarest o el piloto Stephen Cameron a los que trata con desden. De hecho, Reggie se suicida por amor a los pocos minutos de iniciada la película sin que a Pandora parezca importarle demasiado su muerte, al contrario supone una liberación para ella. Poco después la caprichosa Pandora se compromete con Stephen, un piloto de coches de carreras a quien obliga ras una loca carrera entre los acantilados a despeñar su bólido como prueba de su amor, cosa que Stephen hace sin dudar. 


El personaje de Pandora tiene algo de diosa, adorada y deseada, inalcanzable, voluble e insensible al dolor y sufrimiento de los hombres, pero también está lleno de una gran tristeza y un enorme vacío interior, una tristeza producto de la soledad, de la falta del amor verdadero, ese amor que no conoce...todavía pero al que está predestinada. El destino, ese destino al que parece no poder escaparse y que aparece claramente señalado cuando el propio Stephen le dice a Pandora, tras la carrera entre los acantilados y el descubrimiento de una goleta en la bahía, que ella ve ya su destino a bordo de aquel yate con el Holandés Errante. La película está llena de signos y símbolos, como cuando tras el despeñamiento del bólido le pregunta a Stephen cuando quiere casarse con ella y el le contesta mañana, 9 de marzo (el noveno día del tercer mes) y ella le responde invirtiendo los números: prometo casarme contigo el tercer día del noveno mes.


Pandora se interesa por la historia del holandés errante y le pregunta a su amigo Geoffrey por él. Por cierto, la apariencia de su amigo recuerda clarísimamente a la de un griego clásico. Geoffrey le explica que el holandés errante aparece cada siete años y que espera que una mujer muera de amor por él. Este mito tiene algún punto de contacto con el anterior del judío errante y hay numerosas huellas de su existencia en la literatura. Las versiones de la leyenda son innumerables, pero la original comenzó con el capitán de un barco holandés, un capitán a llamado Willem van der Decken, quien hizo un pacto con el diablo para poder surcar siempre los mares sin importar los retos naturales que pusiera Dios en su travesía. Pero Dios se entera de esto y en castigo lo condena a navegar eternamente sin rumbo y sin tocar tierra, por lo que recibe el nombre de "Holandés Errante". Otras leyendas se refieren al capitán holandés Bernard Fokke o a Falkenburg. Las leyendas están datadas entre los siglos XVI y XVII. Diferentes versiones del mito recogieron y plasmaron Marryat, Irving, Wagner o Fitzball en el siglo XIX. En la obra de teatro de Fitzball al capitán se le permitía bajar a tierra una vez cada cientos de años para tratar de hallar una mujer con la que compartir su maldición, en la opera de Wagner cada siete, como en la película.


A partir de este momento, Pandora clava su mirada en el mar y es como si pareciera recibir una llamada desde el yate. Se interna en el mar y nada desnuda hasta el barco. Sube a él y se cubre con una lona. Allí, en su camarote, pintando un cuadro, está su único tripulante, el holandés Hendryck van der Zee (un imponente James Mason), que resultará ser el Holandés Errante. Hendryck está pintando un cuadro de Pandora, el mito griego. En la mitología griega, Pandora fue la primera mujer, hecha por orden de Zeus para introducir males en la vida de los hombres, después de que Prometeo, yendo en contra de su voluntad, les otorgara el don del fuego. En el cuadro Pandora está a punto de abrir la famosa caja y su rostro, su rostro es el de Pandora Reynolds. No se parece en nada a mi pero es como me gustaría ser, dice Pandora. Pandora fue la amada de los dioses de quienes recibió una preciosa caja que le estaba prohibido abrir, le cuenta Hendryck. Pandora enfadada por la arrogancia de quien parece conocerla mejor que ella misma borra su cara del cuadro. 
El holandés retoca el cuadro y justifica su retoque con las siguientes palabras "Pandora fue la primera mujer, la Eva de la leyenda griega, cuya curiosidad nos costó el paraíso terrenal. Me equivoqué al pintarla como una mujer en particular, por muy bella que sea. Pandora debería ser la mujer en abstracto, esposa y madre, el genérico y original huevo del que imaginamos que desciende la raza humana, la diosa secreta que todos los hombres desean". En ellas se hallan reunidas todas las posibilidades del mito. Pandora le pregunta a Hendryck si es en realidad el holandés errante...sin obtener respuesta. Geoffrey y Stephen van a buscar a Pandora al barco. Pandora se arrepiente del sacrificio que le pidió a Stephen cuando despeñó su bólido. Este lo rescata del fondo del mar y lo arregla. Pandora se siente hasta cierto punto aliviada, con ese gesto de recuperar el coche, porque sabe que esa renuncia la libera, en su fuero interno, del compromiso.


Geoffrey pide a Hendryck le ayude a interpretar el manuscrito donde se narra la historia del holandés errante. Y el holandés comienza a leer el manuscrito. Así cuenta como asesinó a su esposa con un puñal creyendo que le había sido infiel. Le juzgaron...Se maldijo a si mismo y maldijo a Dios y dictó su propia condena al descubrir horrorizado que su mujer no le había sido infiel. Dice que despertó de un sueño, en plena noche. Escapó de su celda. Fue a su barco y se hizo realidad la automaldición. Intentó suicidarse con un puñal pero no lo consiguió. En su locura había dictado su propia sentencia. Sería inmortal y vagaría eternamente por los océanos. Una vez cada siete años podría hacer una vida normal. Durante seis meses podría buscar una mujer buena y fiel pero debía estar dispuesta a morir por él, para que él supiera el verdadero significado del amor. ¿Fue un sueño? Vió el puñal en el suelo. No había nadie en el barco, ni vigía, ni timonel, ni ningún marinero. Les había visto hacía unas horas ¿o estaba muerto?. Estaba solo, indescriptiblemente solo. El timón giraba y el barco seguía su ruta. Era el capitán de una tripulación fantasma. Navegaría hasta el día del juicio final suplicando una muerte que no llegaría...


Y Hendryck sigue narrando la historia, ya sin leerla porque es su propia historia, ante el asombro del buen Geoffrey. No es solo el manuscrito el que ha vuelto a mis manos, dice Hendryck...En eso llega Pandora. Apenas falta un mes para que se case con Stephen. El Holandés cree próxima la salvación de su alma. Pero aparece otro personaje, el torero Juan Montalvo (Mario Cabré), con el que Pandora/Ava tuvo un "affaire" (lo digo porque la actriz tuvo un sonado romance con el torero en la vida real). Montalvo es un hombre celoso, iracundo, con un clarísimo complejo de Edipo. Su madre, gitana no ve buenos augurios en las cartas. Piensa que algo malo le va a suceder a su hijo. Stephen con su coche arreglado realiza una peligrosa carrera en la playa para batir el record mundial de velocidad y a pesar de algunos peligros lo consigue. Son tres los hombres: Hendryck, Montalvo y Stephen que están dispuestos a darlo todo por una mujer. Todos celebran el triunfo de Stephen en el hotel Isabella. Janet, sobrina de Geoffrey, abronca a Pandora y le da una sonora bofetada porque está enamorada de Stephen. 


Entre estatuas y frente al mar, Hendryck y Pandora charlan y se sinceran. Ella le confiesa "Hay algo que me desborda, una especie de sentimiento místico que siento por ti. Me da la sensación de que te he amado siempre, no en esta vida, sino en otras de las que no me acuerdo. Es como si esto ya hubiera ocurrido antes de conocerte; no me ocurrió a mí, sino a otra persona". Se besan. Juan Montalvo les vigila. Y continua: "He cambiado mucho desde que te he conocido. Fui destructiva y cruel por falta de amor, porque era infeliz". Ahora se siente liberada. Ante al pregunta de Hendryck de si estaría dispuesta a abandonar su vida por ejemplo, ella le contesta que sí, Si, Henry, moriría por tí, sin dudarlo un instante. Y tu que abandonarías por mí, le pregunta ella: Mi salvación. Hendryck es un hombre enamorado incapaz de lograr su salvación al precio de la muerte de ella. Por eso se sacrifica, la rechaza y le dice que no quiere volverla a ver. Quiere que se case con Stephen y se salve. Sin embargo el destino implacable no hará caso a los deseos de Hendryck y se cumplirá con inmisericorde precisión.

 

Montalvo pide la mano a Pandora y es rechazado. Hay otro hombre, sabedor de que ese hombre es Hendryck y no Stephen. El es para tí pero tu no eres para él. La noche anterior a la corrida, Montalvo lanza un certero cuchillo contra Hendryck que cae al suelo herido...de muerte, para después rematarlo..Hendryck suplica: "Perdóname, Señor, porque he pecado. ¡Si pudiera morir! Pero, si tengo que seguir viviendo, te pido misericordia, Señor. ¡Es tan joven y tan bella! No permitas que ella muera para salvarme. Ya sé que esa fue la sentencia. Perdónala, no la dejes que me quiera". Hendryck no puede morir. Llega Pandora con un extraño presentimiento, había tenido una visión en la que lo asesinaban y no se cree la versión de Hendryck. 


Al día siguiente, Montalvo torea en la plaza y le brinda a Pandora la muerte del toro, pero cuando en plena faena ve al holandés resucitado, se distrae y es corneado mortalmente. "Yo le maté y está vivo", repite, sin cesar. Montalvo le confiesa a Pandora antes de morir que la noche anterior apuñaló a Hendryck. Pandora acude a Geoffrey y le transmite sus dudas. Quiere saber quien es Hendryck en realidad. Le asesinaron y revivió,dice. ¿Qué me estás ocultando?. Geoffrey ve el barco del holandés preparado para zarpar. No hay tripulación sobre la nave. Moriré si no le vuelvo a ver, continua Pandora. Tras muchas dudas Geoffrey le da, finalmente, el manuscrito y le dice: "Es su historia y también la tuya". Pandora lee el manuscrito. Geoffrey tiene una vez más una profunda sensación de fatalidad. La ausencia de viento retiene el barco del holandés en la bahía y Pandora se lanza de nuevo al mar para que se cumpla la mortal liberación del holandés. Hendryck la está esperando y recita los versos del Rubaiyat: “Pero el dedo implacable sigue y sigue escribiendo. Seducirlo no podrás con tu piedad o tu ingenio para lo escrito tachar o con tus lágrimas borrar ni una coma ni un acento”. "Si sabías que tenía que acabar así ¿por que intentaste huir de mí? le pregunta Pandora. 


Hendryck le informa que ha vuelto a pintar el cuadro, ha devuelto su rostro al cuadro. Le enseña un retrato de su mujer. Es ella. P: ¿Asi llegó mi cara a ese cuadro?. Cuando llegué al barco por primera vez ya nos conocíamos. H: Si. Eramos marido y mujer separados durante siglos y reunidos de nuevo. En cuanto te ví, supe que volverías a mí. Hendryck le confiesa su amor. Se abrazan y se funden en un beso. El reloj de arena se detiene. Pandora aun conserva su apego a su naturaleza humana: P: ¿Cuanto tiempo crees que pasará hasta que...? Soy tan feliz que no puedo evitar querer que esto dure. Si tuviéramos un año, un mes. Pero los dos enamorados han conseguido superar las estrechas barreras del tiempo. H: ¿Cuánto tiempo crees que ha pasado desde que llegaste? P: "Parece como si el tiempo no existiera". H: "Durante estos siglos de soledad...deseaba morir. Todo eso no ha existido. En un momento has borrado los recuerdos de muchísimos años, años muy crueles. ¡Esta felicidad es tan intensa! Nuestro amor es real y no tiene noción del tiempo". P: "Es como si estuviésemos hechizados, fuera del tiempo, en el infinito". Los diálogos son magníficos.


El reloj de arena se quiebra, se hace añicos. Una repentina tormenta, un gran temporal (otra vez me viene a la cabeza la tormenta final de Jennie) hace zozobrar el barco y se lleva al fondo del mar los cuerpos de los dos amantes. El circulo del relato se cierra. Termina la película con la voz del narrador, de Geoffrey que se pregunta si este libro puede proceder del más allá y si trae un mensaje de vida y no de muerte. Y desea que el Holandés disfrute tanto de su amor como sufrió por causa de su castigo divino. Geoffrey tiene dos copias del mismo escrito, separados por más de tres siglos de diferencia, pero si lo dijera todo el mundo creería que se ha vuelto loco de tanto investigar sobre viejas leyendas. "Vivimos en una época en la que no existe la Fe, pero el dedo implacable sigue y sigue escribiendo, seducirlo no podrás con tu piedad o tu ingenio para lo escrito tachar o con tus lágrimas borrar ni una coma ni un acento".


La película fue para mí todo un descubrimiento cuando la ví no hace demasiados años, tal vez cinco o seis. Reconozco que no es una película para todos los gustos ni para mentes simplonas. Excesivamente intelectual, con varias lecturas, muchos símbolos y referencias a los mitos, pues se basa precisamente en dos de ellos, el clásico de Pandora y el medieval de Holandés Errante, la película es un emotivo homenaje al amor romántico que supera las fronteras del tiempo (otra conexión con la citada Jennie). Dos amantes a los que la fatalidad (el asesinato) les han separado y condenado a vivir océanos de tiempo en soledad, Hendryck condenado a vagar eternamente solo por los mares (magnífica interpretación de un James Mason que transmite perfectamete esa tristeza vital); Pandora, representación de esa semidiosa, esa mujer poliédrica, huerfana de amor, asesinada y reencarnada, sin recuerdos, en una fría y voluptuosa artista. Ambos se reconocerán como esos amantes separados durante siglos a los que la muerte redimirá y les permitirá reunirse para siempre como espiritus puros. El destino se cumple, pues el se vera redimido y conocerá el verdadero significado de lo que significa amar y ella en la prueba más suprema del amor renunciará a su propia vida, "el amor se mide según lo que uno está dispuesto a abandonar", se dice en la película. Los dos estaban dispuestos a sacrificarse uno por el otro, en la prueba más sublime de amor fou, pero el destino les unirá para siempre en el lecho del fondo marino. 


Hay muchos símbolos, signos y metáforas en la película, desde los cabalísticos que se refieren a la boda con Stephen, el 3 del 9, el 9 del 3, pasando por las imagenes del reloj de arena, el tiempo, el cuadro de Pandora, el bólido de coches símbolo de modernidad y de aproximación al tanathos. En la película hay muchos símbolos y metáforas en los que se mezclan la muerte, la vida y la pasión, el coche de carreras, el torero que se enfrenta a la muerte por el toro, como un héroe griego ante el Minotauro, numerosas alusiones textuales y visuales a la cultura griega y mediterranea. La vida es mucho más de lo que vemos. La película es en cierto sentido una tragedia romántica, con ribetes clásicos, donde los personajes se enfrentan y caminan irremisiblemente hacia su propio destino
El director hace un adecuado uso del tecnicolor, hasta el punto de que también como Dieterlie en Jennie, a menudo utiliza técnicas pictóricas más que fotográficas en la película como si estuviese pintando un cuadro al oleo. Ava aparece, en esta película, en el culmen de su belleza. Hay infinidad de fotogramas inolvidables en los que la actriz luce esplendorosa. Ava luce un buen número de vestidos coloristas y espectaculares. Junto a "La Condesa descalza" y "Mogambo" es probablemente una de las tres películas que cimentan, de verdad, la gloria de este mito del cine. Las tres películas citadas nos dejan ver facetas de su verdadera personalidad y el personaje o los personajes que interpreta en esas películas se fusionan hasta tal punto con su personalidad y su voluptuosa belleza que es difícil saber donde empiezan Maria Vargas, Pandora Reynolds o Eloise Kelly y termina Ava Gardner.



6.22.2013

EXCALIBUR




El guionista William Goldman considera que el desenlace de la película Excalibur es uno de los peores que conoce.“Ejemplo de un final mal pensado: Excalibur.
La película es la historia de una leyenda del ciclo artúrico y Excalibur, claro está, es la espada mágica de Arturo.

Bueno pues ya estamos en los minutos finales y Arturo está mortal­mente herido. Yace ensangrentado mientras un caballero, Perceval, se arrodilla junto a él. Arturo le dice que coja Excalib ur, busque una super­ficie de agua en calma y lance en ella la espada. Perceval no quiere hacerlo. Arturo dice: “Hazlo”.

Así pues, Perceval se va. Cabalga un poco y encuentra un precioso lago o algo por el estilo, se acerca con Excalibur en la mano, la levanta para tirarla y no puede hacerlo. Vernos el rostro de Perceval y su sufrimiento. Tiene que cumplir una orden.
Arturo todavía no se ha muerto. “¿Qué tal?”, le pregunta. Perceval dice que no ha podido hacerlo. Arturo dice que tiene que hacerlo, porque algún día, cuando haya un rey digno de serlo, Excalibur surgirá de nuevo de las aguas para ser su espada. Otra vez Perceval que se monta en su caballo. Otra vez el precioso laguito o lo que sea. Duda, finalmente hace lo que le han dicho que haga y la espada mágicamente desaparece bajo la superficie. Ahora vuelve junto a Arturo, sólo que éste ya se ha muerto y se ha ido y flota ahora místicamente en el mar en una especie de barco. En ese momento empiezan a aparecer los títulos de crédito.”
¿Qué es lo que está tan mal?, se pregunta Goldman. Y responde:
“Lo que está mal es la primera ida y venida de Perceval, por no poder cumplir las órdenes y eso estropea enormemente el final de la película.
Allí estaba yo sentado, hartito ya de la película, precisamente cuando más interesante e involucrado debía estar: Dios mío, el Rey Arturo se está muriendo.
Y todo eso no hacía ninguna falta. Perceval podía haberle dicho a Arturo sus objeciones y Arturo podía haberle explicado que algún rey en el futuro pasaría por allí y la espada le estaría esperando, pero la primera vez. La primera ida y vuelta al laguito —que no ocupa mucho más de un minuto de tiempo de pantalla— me parece irritante y lo estropea todo.”
En opinión de Goldman este final rompe con todas las leyes del relato fílmico:
“Creo saber por qué incluyeron esa escena. Excalibur es un producto de mucho valor e incluso si un rey agonizante da una orden, el noble Perceval no puede cumplirla. En otras palabras, los creadores de la película querían resaltar la espada.
Pero estamos en el final. Y si no hemos podido dejar claro en dos horas que Excalibur no es el arma de diario es que hay algo que no marcha.
Esta misma secuencia podía haber funcionado perfectamente al prin­cipio de la película. En ese momento, la desobediencia de Perceval nos hubiera dicho algo que no sabíamos aún: Excalibur es la espada más valiosa del mundo. Pero decirnos algo que ya sabemos al final de la película es mortal de necesidad.
El tiempo fílmico es la cosa más misteriosa del mundo: la misma escena debe escribirse de manera diferente dependiendo de su situación dentro de la narrativa, al principio, en medio o al final. Porque cuanta más información tiene el público, menos información hace falta darle. Y el poner las cosas cuando y donde sea necesario es uno de los com­ponentes básicos de la narrativa de talento.”
Tal vez Goldman tanga razón, desde el punto de vista de las leyes del guión, pero en defensa de Boorman hay que decir que el desenlace de su película es fiel a las leyes del mito, al menos a la leyenda de Arturo y a la misteriosa relación entre el rey y su espada. Tal como lo cuenta Joël Grisward:
“Al anochecer de la batalla de Salesbières, sólo tres personajes siguen en pie: Lucan el Botellero, Girflet [Perceval en la película], y Artur mortalmente herido. Se alejan juntos del lugar de la carnicería y, a caballo, se dirigen derechos al mar. Después de una noche de oraciones en la Negra Capilla, Artur, con un formidable apretón, asfixia a su copero. Desesperado, el viejo rey vuelve apartir en compañía de Girflet; a mediodía llegan al mar. Allí Artur ordena a su compañero fiel que vaya a arrojar su espada Escalibor en el lago situado sobre una elevación a poca distancia. Por dos veces Girflet se ingenia para engañar a su señor: tira primero al agua su propia espada, luego la vaina de Escalibor. El rey, depositario de un misterioso secreto, no se deja engañar. Girflet se ve obligado a obedecer: ve entonces una mano que sale del lago, se apodera de Escalibor, la blande tres o cuatro veces y desaparece. Al oír el relato de Girflet, Artur comprende que su muerte esta cerca.”

Girflert, Bedivere o Perceval en el momento
de lanzar la espada al mar

El tema mítico de la espada de Arturo es uno de los más interesantes y no sólo pertenece al ciclo mítico celta o medieval de la leyenda de Arturo, sino que se repite de manera asombrosa en otro pueblo indoeuropeo, el de los osetas, que son los descendientes de los escitas de la antigüedad grecolatina, de los que ya hablaba Herodoto en su Historia.
Grisward considera que el mito de un héroe oseta llamado Batraz no sólo coincide sino que explica el tema mítico de la espada en el lago del mito artúrico:
“Ciertos elementos del relato han sido aclarados poco a poco, pero al parecer el suntuoso motivo de la espada arrojada al lago ha resistido hasta el presente cualquier intento de elucidación”.
Para demostrarlo. compara la clásica Mort Artur (Muerte de Arturo) con la Mort Batraz. Estamos en el momento en el que Batraz comunica a los Nartos su próxima muerte:
“Pero no podré morir en tanto que mi espada no haya sido arrojada al mar: así lo ha decidido el destino.” Los Nartos cayeron en una nueva desolación: ¿Cómo lanzar al mar la espada de Batraz? Resolvieron engañar al héroe, hacerle creer que su espada era tirada la mar y que le había llegado la hora de morir. Se acercaron pues al enfermo y le juraron que la condición del destino estaba cumplida. “¿Qué prodigios habéis visto cuando cayó mi espada al mar?” les preguntó. “Ninguno”, le respondieron los Nartos con embarazo. “Entonces es que mi espada no ha sido arrojada al mar; de otra manera, habríais visto prodigios”. Los Nartos tuvieron que resignarse. Desplegaron todas sus fuerzas, engancharon varios millares de animales. Por último, consiguieron arrastrar la espada de Batraz hasta la costa y la lanzaron al mar. En el acto se alzaron olas y huracanes, el mar hirvió y luego se puso color de sangre. Los Nartos cayeron en un asombro y un gozo sin límites. Corrieron a anunciarle a Batraz lo que habían visto. Convencido, exhaló el último suspiro.”
Como se ve, la vida de Batraz esta ligada a su espada, del mismo modo que la de Arturo:
“A la luz de este relato, la escena final de la Mort Artu adquiere una singular dimensión. Estamos en presencia del mismo esquema mítico y basta la lectura para persuadirnos de ello (…) Cuando Girflet, habiéndose al fin decidido arrojar la espada al lago, vuelve a contarle a Artur lo que ha visto, éste comenta que ya se figuraba que su fin estaba myuy cerca “…ce pensoie ge bien que ma fins aprouchoit durement”. A su presciencia de los prodigios (“pues sin gran maravilla no será perdida”; “car sanz grant merveille ne sera ele pas perdue”, el rey agrega en adelante la certeza de su muerte próxima.”

Batraz

Grisward recuerda la teoría de Dumézil acerca de que Batraz sea un dios-espada y duda si se podría decir los mismo de Arturo. No está seguro de que se deba dar ese paso, pero si considera evidente esa solidaridad en la vida y en la muerte de Arturo y su espada.
Hay que tener en cuenta que Arturo, el rey Arturo, llega precisamente a ser quien es cuando extrae la espada de la roca, algo que sólo puede hacer él: es la espada quien le llama por primera vez para cumplur su destino.
Grisward concluye:
“…Sin duda el hábil narrador que es el romanticista de la Mort Artu ha enmascarado el sentido primitivo del mito (Artur sólo puede morir después de que Escalibor haya sido arrojada al agua) pero era suficientemente sensible a su belleza como para desear conservar el esquema, así fuera la precio de algunas imperfecciones.”
En definitiva, el autor de Mort Artu decidió ser fiel, como Boorman, a las leyes del mito, antes que a las leyes del relato medieval del ciclo artúrico, precedente de las novelas de caballerías.
Algunas consideraciones finales
Las leyendas de Arturo y Batraz están llenas de pequeños detalles interesantísimos, y su comparación resulta muy estimulante. Podemos observar con cierto asombro que en el mito de Batraz los Nartos necesitan miles de caballos para lograr mover la espada. Parece expresarse aquí claramente el motivo de esa solidaridad entre la espada y el héroe, que también aparece en Arturo, pero desplazada al origen de la leyenda, cuando Arturo es apenas un niño y logra sacar de la roca la espada, una espada que hombres fortísimos ni siquiera han podido mover.
Una teoría acerca del origen del mito de Arturo sostiene que en el siglo II el general romano Lucio Artorio Castro estuvo al mando en Britania de una legión romana formada por sármatas. Entre los caballeros sármatas, osetas y escitas y los de Arturo existen bastantes semejanzas llamativas.

La dama del lago entrega Excalibur a Arturo

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que en el relato artúrico, la espada que Arturo extrae de la roca no es Excalibur, pues esta Excalibur le es entregada posteriormente por la dama del lago. Sin embargo, en todos los mitos se producen desplazamientos y confusiones
Por otra parte, la muerte de Arturo, como es bien sabido, también sufre una adaptación al esquema cristiano medieval. Ya sabemos que precisamente la búsqueda del Grial que aparece en los relatos artúricos servirá para justificar las Cruzadas. El Grial, suponen algunos, contenía la sangre de Cristo, y la asociación entre la figura de Arturo y Cristo es evidente. Un detalle curioso e ingenioso se ofrece en la película de Boorman, sin duda es premeditado: cuando Arturo yace en brazos de Perceval, el sol rojo del ocaso se convierte en un halo como el de un santo alrededor de la cabeza de Arturo.
Algunas referencias:
Dumézil, Georges: “Batraz y Cuchulain” (en Escitas y osetas)
Goldman, Willian: Aventuras de un guionista en Hollywood


12.25.2012

ALGO SOBRE BLADE RUNNER



Es uno de los faros esenciales de la historia del cine de ciencia ficción. En esta ocasión se realizará una comparación entre la novela de Philip K. Dick (Los androides sueñan con ovejas eléctricas) y el afamado film de Ridley Scott. 
En Blade Runner el hombre intenta vencer su condición natural, mortal, para acceder a una existencia eterna que, por ser ajena al cambio y el desgaste, es artificial, no-natural para la vida humana. Mediante esta indagación, Blade Runner, la obra conocida, adquirirá una nueva aura que nos estimulará a repensar qué es lo humano y lo distinto de lo humano. 


La Novela de Philip K.Dick

La novela "Do androids dream of Electric Sheep"se publica en 1968, siendo una de las mejores y más leídas. Dick nos sitúa en un futuro decadente/tecnológico en el que juega, constante, el límite entre lo natural y lo artificial.
Las visiones dickeanas se caracterizan por una clara percepción del absurdo universal, una inventiva y humor casi desquiciados, productos de una lógica llevada a lunáticos extremos. El más evidente de los temas en sus obras se refiere a la división planteada entre la humanidad y sus creaciones. Al cambiar la pregunta ¿Qué es ser humano? por la de ¿Cómo es no ser humano?, la obra de Dick alcanza su temperatura más intensa.
Veamos ahora cómo a partir de un texto "base" de un primer autor (la novela de Dick), Scott, el cineasta, como segundo autor, gesta una transposición, una interpretación crítica de la fuente original, que deriva en una nueva obra. 

Pequeña Síntesis Argumental del Film

San Angeles, 2019. En un mundo polucionado y próximo, donde las clases altas se han "mudado" hacia colonias espaciales, y la Tierra ha quedado como un "gran basural" donde las continuas precipitaciones nocivas y las aglomeraciones humanas son moneda corriente. Cuatro Replicantes Nexus 6 (esto es, "androides cultivados" de carne y sangre, de plástico y compleja circuitería, casi indistingibles de un ser humano) se fugan de su destino esclavizante y arriban a la Tierra, en búsqueda de su "Creador". Su (vana) búsqueda de respuestas y su anhelo de perdurar como humanos "normales"(por diseño, sólo duran cuatro años...) terminan por enfurecerlos y destruyen a sus creadores, el magnate científico Tyrell, y el diseñador Sebastian. Las autoridades ordenan su búsqueda pronta y eliminación inmediata, como es ley para cualquier Replicante "desprogramado". Se hace cargo del caso el experto y ya retirado policía Rick Deckard, un "Blade Runner" de innata capacidad para encontrar las Réplicas. Va cazándolos uno a uno, obteniendo la inesperada ayuda de la asistente de Tyrell, la bella Rachael (siendo ella también una perfecta Replicante). Descubriendo su creciente sentimiento/deseo por Rachael, va cumpliendo su misión hasta que, en el encuentro final con su líder Roy Batty, el Replicante lo vence y ya a punto de matarlo, Roy se solidariza con su vida y lo perdona, para morir él en paz consigo mismo, adquiriendo piedad y autoconciencia, y por tanto, experimentando su anhelada "muerte humana". Como epílogo, Deckard se convierte también ahora en un fugitivo porque escapa junto con Rachael, en lugar de eliminarla.

Una Hipótesis Explorativa

La idea central que late en Blade Runner es la dialéctica que media entre la eternidad y la muerte, subrayando esta relación la disolución de los límites entre lo natural y lo artificial; y cómo se pueden apreciar estos conceptos en el film.

La Película 


Su valoración como "película de culto" se refleja en que junta en sí misma lo más típico de varios géneros, acumula lo más reconocible junto con un cierto velo místico, suma las modas anteriores preanunciando otras, y como añadido, se ofrece como objeto de especulación, lleno de emblemas para los iniciados.

Ridley Scott y su aporte autoral

El final se evidencia diferente a la Novela. El héroe no puede terminar la misión completa. Y cuando está por morir, lo salva su "enemigo" de una muerte segura (pesimismo), pero también abre la posibilidad de que el Amor puede redimir y reconciliar al Hombre y hacer que sobrevivir en un mundo ominoso valga la pena (optimismo).

Rick Deckard se insinúa un posible replicante

Se comenta que la idea del plano del Unicornio le corresponde exclusivamente a Scott, la cual sugeriría la posibilidad de Deckard como replicante. En la novela no se cuestiona la condición humana de Rick, pero R. Scott lo coloca deliberadamente en una situación ambigua. (Otra manera de difuminar los límites entre lo natural y lo artificial).

Recursos Cinematográficos

Escenarios y decorados.

La ciudad presenta características de moderna Babel, conglomerado poupurri de diferentes estilos arquitectónicos: es calles de Praga, es templos Mayas, es Callejuelas de Edad Media, es Edificios de acero y metal de principios de siglo, es Catedrales Góticas...
Siempre es de noche. Se ha perdido la esperanza o la alegría del día a pleno sol. Siempre llueven o lloviznan sustancias nocivas. El Hombre ha alterado el equilibrio climático y la naturaleza le devuelve la moneda. Basura y desperdicios (acumulación del desorden)- por doquier. La acción humana "ordenadora" de sus creaciones/producciones se ha perdido en gran parte, ya que la mayoría ha emigrado a las colonias exteriores.
Anuncios publicitarios audivisuales "agrediendo" a los transeúntes, un bombardeo constante de información que no informa: por el contrario deforma, atrofia e hipnotiza.

La Iluminación

Todas las luces, frías o cálidas, tienen la facultad de atravesar una atmósfera densa, sofocante. Dialécticamente, la mayoría de los ambientes están en penumbras, en los cuales se producen los destellos de fuertes luces, haces potentes que los surcan, o en forma de relámpagos breves, cual fogonazos.

El montaje

El ritmo de los planos, en su mayoría recargados, pesados de información, "ricos" visualmente, hace que se la haya tildado de "preciosista", pero lo que los planos nos entregan es toda esa "densidad" de recorrido, hasta llegar al asombro, por lo extraño y lo cotidiano que, a un mismo tiempo, nos resultan las imágenes.

Vestuario

En cierto modo, se respetan las líneas clásicas: Holden viste saco y corbata (connotación de profesionalidad); Rachael un ajustado y sobrio vestido negro estilo años veinte (connotación seriedad y eficiencia); Deckard camisa y sobretodo (connotación detective indepeniente); Gaff viste como dandy excéntrico (connotación independencia). Hábilmente no se innova con extravagantes diseños: es poco probable que en sólo décadas la moda cambie tanto como para desechar lo clásico. Los más "osados" podrían ser los androides, que poseen cierto viso "punk", acorde con ciertas tendencias de la juventud de los años ochenta - los androides son muy jóvenes... y por eso "rebeldes"-.

Arte y Efectos

La utilería y objetos "comunes" de uso diario combinan elementos de sofisticada tecnología con otros, arcaizantes y/o neobrutales, creando una amalgama en el diseño que tiene que ver más con una acumulación, que con una síntesis.

La Banda Sonora

Toda la riqueza de Vangelis para hacer contrapuntos entre melodías "celestiales" producidas electrónicamente -ejemplo: cuando Rick y Rachael están en el departamento de él- y el ruido o aparente "desorden sonoro" de las calles y la atmósfera de la ciudad, estudiado al máximo. Los ambientes bien caracterizados por su sonoreidad, e inclusive juega con el silencio para crear tensiones.

¿Qué es ser un Replicante? ¿Qué es ser/no ser humano?

Si el "aura" de las obras de arte originales (de acuerdo con Walter Benjamin) se va "perdiendo" con la industrialización de los medios de producción artística, cabe hacer la comparación entre el aura y el alma humana. ¿Deja de tener aura un replicante, tan sólo porque es copia -fiel o no- de un ser humano normal?¿Son "obras de arte" estas réplicas perfectas? ¿Es el ser humano natural, una obra de arte, por tener alma, o "aura"?

La Simbología

" A partir del siglo XIX, los signos se encadenan en una red inagotable, infinita, no porque reposen sobre una semejanza sin límites, sino porque hay una apertura irreductible." (Foucault)

Los signos, que nos remiten a otros, como en un infinito juego de espejos, en la reinterpretación múltiple. Juego de espejos, el que hace Deckard con el análisis Esper, operación (físicamente imposible) de analizar una fotografía con un dispositivo especializado hasta el mínimo detalle en los reflejos de los espejos. (Así descubre el rostro de Zhora, utilizando la foto que había obtenido del apartamento de Leon).

Los Nombres de los personajes.

* Roy, Rachael y Rick se asemejan. ¿Un indicio de la condición replicante de Deckard? ( Replicantes de ciertas clases/modelos comienzan con R).

* Deckard se llama también Rick, como el personaje de Humpfrey Bogart dueño del Rick`s Cafe Americain en durante la ocupación nazi en Casablanca.

* Y hablando de Rick Deckard, ¿no sería equivalente a pronunciar The Card, o Rick THE CARD, con lo cual asume nuevos niveles interpretativos su status decomodín (Joker) o "carta ganadora" con la que cuenta su jefe, o la ciudad, o la humanidad entera. Y siendo el Joker, tiene el privilegio o capacidad de "ser" tanto humano como replicante al mismo tiempo. (dialéctica bufonesca)

Los Ojos, las Miradas y sus reinterpretaciones

Todo el film está atravesado por una continua aparición del tópico de la mirada, poniendo sucesivo énfasis en el sujeto espectador, en el objeto observado, en el acto de mirar, o en el objeto-ojo. Varios ejemplos:

* El ojo "en llamas" del comiezo, el ojo de Holden, ¿o el ojo nuestro?

* Los ojos de los replicantes que se usan para determinar su humanidad en la aplicación del Voigt-Kampff test. Los ojos aquí, ¿son acaso la ventana del alma.?

* Leon "juega" con los ojos diseñados por Chew, el ingeniero genético que creó sus propios instrumentos para "ver". ¿Puede acaso "ver" un androide, un replicante?

* Leon tratando de matar/cegar a Deckard, intentando destruir sus ojos.

* Roy Batty a Chew: "Si pudieses ver lo que hago con tus ojos..."

* En casa de J.R.Sebastian, Roy juega con unos ojos saltones,

* Pris deja los ojos en blanco.

* Batty cuando mata a Tyrell le destruye los ojos.

* Batty a Deckard: "¡He visto cosas que vosotros nunca creeríais!"

* Pris se pinta con aerosol un antifaz negro.

* El búho mira y observa con sus ojos grandes,curiosos. ¿Artificiales?

* Las gafas de Tyrell ocultan la verdadera expresión de sus ojos. Parece un ciego, y de hecho, puede ser alguien que cometió la ceguera de creerse un Dios.

* Rachael tiene los ojos pintados como una muñeca de porcelana.

* Rick se reinventa como un personaje espión/fisgón para acercarse a Zhora.

La ambigua relación Mentira/Verdad

En la película es fuerte la posiblidad que Rick Deckard sea, él también, un Replicante. La pista nos la ofrece un plano en el cual él sueña con un unicornio: ya sería o bien un "recuerdo falso" (los unicornios "no existieron") o un sueño. El Uniconio de Origami del final, dejado por Gaff, que Deckard encuentra al huir con Rachael, nos induce pensar que Gaff conoce (y se lo hace saber así, mediante la figura de Origami) los sueños/recuerdos de Rick (así como él a su vez sabía, o tenía acceso a los de Rachael). Con esto Gaff ofrece un doble mensaje a Rick: que conoce su "verdadera"naturaleza y que los "perdonó" (por su amor, por un acto de Empatía- la vida a ambos androides)...

Otros indicios de la naturaleza replicante de Rick es su nombre (con R), su obsesión por las fotografías (tiene muchas sobre el piano), y algunos diálogos sueltos:

Bryant: "Si no eres un Blade Runner, no eres nada..."

Rachael: "¿Se ha hecho el test a sí mismo alguna vez?"

Batty: "Vamos, Deckard. ¡Muéstrame de que estás hecho!"

Gaff: "Has hecho un buen trabajo de hombre..."

La Película como Texto inmerso en nuestra "realidad"

Otra cuestión relevante en el film es la oposición entre el artificio y la realidad pretendida. En Blade Runner, curiosamente, se dan ambos casos de desplazamiento: por un lado las maquetas (autos voladores) y decorados (panorámicas de ciudad) pretenden que aceptemos esas falsedades (réplicas) como objetos reales de ese mundo o, dicho de otro modo, lo que sabemos ficticio allí resulta verdadero. Es el típico caso de ficción cinematográfica. El reverso de la cuestión, es que en el film se utilicen actores y animales "verdaderos" para simular o pretender que son sofisticadas réplicas. Lo que sabemos real, allí es ficticio.

Refiriéndose a una serpiente: "-¿Es natural?"

"-Claro que no. Si tuviera plata para comprarme una de verdad no trabajaría aquí."

Este doble juego apunta siempre a aceptar la falsedad/artificio o la inversión como postulado de lectura del film.

El Extrañamiento de la Auto-Conciencia

"Ni el animal ni la máquina se saben mortales: de ahí su peculiar invulnerabilidad y también lo relativo de la emoción que despiertan. Para empezar de veras a conmovernos tienen que soportar la proyección de nuestra conciencia de acabamiento, de nuestro riguroso presagio de muerte. La proximidad de su extinción les humaniza." (Fernando Savater).

Al final del film el replicante Roy Batty descubre por primera vez la empatía o acto de solidaridad, o sea que nace a una humanidad nueva (justo antes de destruirse, ¿o autodestruirse?): se ve como por vez primera, se entiende y se acepta, se comprende.
Con su deicidio Roy deja de ser replicante, pues al asegurarse del carácter inevitable de la muerte, se asegura de su acta de nacimiento como hombre. La escena que precede a la muerte de Roy es típicamente humana...

Con esta "ansia por durar", una "longevidad" sería homologárseles (a sus creadores) porque esta "búsqueda de humanización" equivale aspirar a otro destino que el "funcional" de su creación. No "servir" y no "desaparecer" es una pretensión inconmensurable: sería ser iguales a lo humano: poder sólo... envejecer.

Conclusiones

Este es un film en el cual se borronean (adrede) los contornos entre lo natural y lo artificial, y nos habla sobre la paradoja del perfecto facsímil (copia) de un ser tan naturalmente imperfecto como el hombre: La naturaleza es imperfecta en el sentido "aceptado" por la Humanidad de hoy día como Perfección...
La dialéctica entre muerte y eternidad es similar entonces, homologándose al par natural-artificial, ya que lo natural es la muerte, la renovación, el cambio, el ciclo vital universal, y lo artificial es la noción de lo eterno, lo estático, lo inmodificable...
Un reflexionar que nos instaura las preguntas -porque nunca respuestas definitivas- mediante la (re)creación de los replicantes, punto extremo en el cual lo artificial aspira -y logra- "naturalizarse", es decir, "humanizarse".
Al abordar el costado artificial, mecánico y automático, que hay en cada uno de nosotros, paradójicamente nos resalta o nos hace ver lo natural, lo empático, lo solidario, lo sensitivo que tenemos los humanos y que nos define como tales.
No sea cosa que nos convirtamos en Replicantes...

BLADE Y EL CÓMIC

El dibujante Tony Parker adapta con extrema fidelidad la novela homónima de Philip K. Dick, que a su vez sirvió de base al director Ridley Scott para hacer su famosa película de culto Blade Runner.

Enfrentado a un reto mayúsculo, Parker ha sacado un notable alto en la realización de su cómic, que si bien patina un poco a la hora de desarrollar algunos escenarios, consigue reflejar con acierto la densidad, la atmósfera recargada de un mundo que se cae a pedazos mientras el concepto de Humanidad se diluye sin remedio.


La historia nos sumerge en la vida de Rick Deckard, un cazador de androides que deberá enfrentarse a la versión más avanzada de estos autómatas, los Nexus 6, cuya capacidad intelectual supera a la de los propios seres humanos. Como es de suponer, Reckard se planteará varias cuestiones nada fáciles de responder, como los límites de la empatía o la desintegración de las emociones en el mundo moderno.
Nominado en 2010 al Premio Eisner como Mejor Serie Nueva, el cómic se divide en sendos volúmenes que publica Norma Editorial. De momento se puede disfrutar el primer número, que además incluye varias cubiertas de la edición estadounidense y artículos firmados por autores de prestigio como Ed Brubaker, Warren Ellis, Gregg Rickman oJonathan Lethem.