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3.30.2015

NIRVANA

Kurt Cobain

Duy Huynh

El término significa "la extinción" de la existencia. El Nirvana es muy diferente del concepto cristiano del cielo. El Nirvana no un lugar, como el cielo, sino más bien un estado del ser. Qué es exactamente, Buda nunca lo explicó.
El Nirvana es un estado eterno del ser. Es el estado en que la ley del karma y el ciclo de renacimiento llegan a su fin. Es el fin del sufrimiento, un estado donde no hay deseos y la conciencia individual llega a su fin. Aunque a nuestras mentes occidentales pueda sonar como el aniquilamiento, los budistas objetarían tal idea. Gautama nunca dio una descripción exacta del Nirvana, pero su respuesta más cercana fue esta. "Hay, discípulos, una condición donde no hay ni tierra ni agua, ni aire ni luz, ni espacio sin límites, ni tiempo sin límites, ni ningún tipo de ser, ni ideas ni falta de ideas, ni este mundo ni aquel mundo. No hay ni un levantarse ni un fenecer, ni muerte, ni causa ni efecto, ni cambio, ni detenimiento."  Si bien ningún budista realmente entiende la condición de Nirvana, es su esperanza eterna.



SAMSARA O DE TRANSMIGRACIÓN



Este es uno de los conceptos más desconcertantes y difíciles de comprender del budismo. La ley de Samsara sostiene que todo está en un ciclo de nacimiento y renacimiento. Buda enseñaba que las personas no tienen almas individuales. La existencia de un yo individual, o ego, es una ilusión. No hay ninguna sustancia eterna de una persona que pasa por el ciclo de renacimiento. ¿Qué es, entonces, lo que pasa por el ciclo si no es el alma individual? Lo que pasa por el ciclo de renacimiento es sólo un conjunto de sensaciones, impresiones, momentos presentes, y el karma que es transmitido. "En otras palabras, así como un proceso conduce a otro, ... así también una personalidad humana en una existencia es la causa directa del tipo de individualidad que aparece en la próxima." El nuevo individuo en la próxima vida no será exactamente la misma persona, pero habrá varias similitudes. Cuán próximos serán en sus identidades, Buda no lo definió.


Leonor y A. Machado


RETRATO

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

KARMA

Duy Huynh

El karma se refiere a la ley de causa y efecto en la vida de una persona, cosechando lo que uno ha sembrado. Los budistas creen que toda persona debe pasar por un proceso de nacimiento y renacimiento hasta que llega al estado de Nirvana en donde rompe el ciclo. Según la ley del karma, "Tú eres lo que eres y lo que haces, como resultado de lo que fuiste e hiciste en una reencarnación anterior, lo cual a su vez fue el resultado inevitable de lo que fuiste e hiciste en encarnaciones aun anteriores."  Para un budista, lo que una persona será en la próxima vida depende de las acciones de esa persona en esta vida presente. Buda creía, a diferencia del hinduismo, que una persona puede romper el ciclo de renacimiento, no importa la clase en que haya nacido.

3.29.2015

METTA

Lynn Buckham

Acharya Buddharakkhita

La palabra pali "mettà" es un término de múltiples significados como amor benevolente, amigabilidad, buena voluntad, benevolencia, compañerismo, amistad, concordia, inocuidad y no-violencia. Los comentaristas Pali definen "mettà" como un fuerte deseo por el bienestar y la felicidad de los otros (parahita-parasukha-kàmanà). Esencialmente "mettà" es una actitud altruista de amor y amigabilidad a diferencia de la mera amabilidad basada en el propio interés. A través de "mettà" uno deja de ser ofensivo y renuncia a todo tipo de rencor, resentimiento y animosidad, desarrollando, en cambio, una mente amistosa, servicial y benevolente que busca el bienestar y la felicidad de los demás. El verdadero "mettà" carece de interés personal. Evoca un afectuoso sentimiento de compañerismo, simpatía y amor, que con la práctica crece sin límites y supera toda barrera social, religiosa, racial, política y económica. "Mettà" es, en efecto, amor universal, desinteresado y todo-abarcador.
"Mettà" nos convierte en una fuente pura de bienestar y seguridad para los demás. Igual que una madre da su propia vida para proteger a su hijo, así mettà sólo da y nunca desea nada a cambio. Promover el propio interés de uno es una motivación primordial de la naturaleza humana. Cuando este anhelo es transformado en el deseo de promover el interés y la felicidad de los otros, no sólo es un anhelo básico de búsqueda personal de superación, sino que la mente se vuelve universal por haber identificado su propio interés con el interés de todos. Al producir este cambio uno también promueve su propio bienestar en la mejor manera posible.
"Mettà" es la actitud protectora e inmensamente paciente de una madre que sortea todas las dificultades por su hijo y siempre lo ampara a pesar de su mal comportamiento. "Mettà es también la actitud de un amigo que quiere darnos lo mejor para favorecer nuestro bienestar. Si estas cualidades de "mettà" son cultivadas adecuadamente mediante mettà-bhàvanà -la meditación del amor universal-el resultado es la adquisición de un tremendo poder interior que preserva, protege y sana tanto a uno mismo como a los demás.
Aparte de sus elevadas connotaciones, hoy "mettà" es una necesidad pragmática. En un mundo amenazado por todo tipo de destructividad, mettà en acto, palabra y pensamiento es el único medio constructivo para traer concordia, paz y mutuo entendimiento. En efecto, "mettà" es el medio supremo, puesto que constituye el principio fundamental de toda religión, como así también la base para toda actividad benevolente destinada a promover el bienestar humano.


3.11.2015

CREATIVIDAD


Isabelle Arsenault

Hubo una vez un gran poeta japonés llamado Bashô. Era un joven muy inteligente y había estudiado muchos Sutras. Creía entender el budismo.
Un día, fue a visitar al maestro Zen Takuan. Hablaron durante largo tiempo. Cuando el maestro decía algo, Bashô respondía extensamente, citando los Sutras mas profundos y difíciles.
Finalmente, el maestro dijo: eres un gran budista, un gran hombre. Lo entiendes todo. Sin embargo, en todo el tiempo que hemos estado hablando, sólo has usado las palabras de Budha, o de maestros eminentes. No quiero oír las palabras de otras personas. Quiero oír tus propias palabras, las palabras de tu verdadero yo.
Ahora, rápido, dime una frase propia.
Bashô se quedó sin habla. Su mente comenzó a funcionar rápidamente. ¿Qué puedo decir? Mis propias palabras... ¿Cuales pueden ser? Pasó un minuto, luego dos, luego diez. Entonces el maestro dijo: creía que entendías el budismo. ¿Porqué no puedes responderme? La cara de Bashô enrojeció. Su mente se detuvo en seco, no podía moverse ni hacia la derecha ni hacia la izquierda, ni adelante ni atrás. Estaba frente a una pared impenetrable. Entonces, solo el vasto vacío. De repente se oyó un ruido en el jardín del monasterio. Bashô se volvió hacia el maestro y dijo:

Viejo estanque...
salta la rana...
sonido del agua...

El maestro rió fuerte y dijo: ¡Muy bien! ¡Estas son las palabras de tu verdadero yo! - Bashô también rió.
Más tarde, Bashô fue a Matsushima, uno de los lugares mas maravillosos del Japón, donde se estaba celebrando un concurso de poesía. Habían acudido poetas de todo el país. Escribieron elogios a la belleza del campo, la del majestuoso monte Fuji cubierto de nieve, la del brillante espejo de la superficie del lago, la de los veleros volando sobre el agua como majestuosos pájaros blancos, etc. etc. Bashô escribió solo tres líneas:

Matsushima...
ah Matsushima,
¡Matsushima!

Este es un poema Zen. No usa lenguaje poético o imágenes. En él no hay pensamiento. Yo soy Matsushima, Matsushima no es otro que yo.

Así que en el Zen no hay dentro ni fuera. Solo hay la Mente Una, que es así simplemente. Esta es la vida de todas las artes y es la vida del Zen.

Texto tomado del libro de Seung Sahn Soen-sa: "Tirando cenizas sobre el Budha".

2.21.2015

GURUDEVA ATULANANDA ACARYA


Adara Sánchez Anguiano

¿De qué sirve tu adoración diaria a Las Deidades si no puedes ser amoroso con tu prójimo?..
¿De qué sirve tu servicio devocional al gurú si no puedes realizar servicio a tu hermano ó vecino?..
¿De qué Sirven tus Pujas y celebraciones cuando no eres capaz de vivir con lo que predicas?..
¿De qué sirve tu renuncia si no puedes renunciar a tu ego?..
¿De qué sirven los principios regulativos si no puedes respetar los principios universales, los valores humanos?..
¿De qué sirve tomar Darshan si no puedes compartir esa Energía Divina?..
¿De qué sirve comer Prasadam si te contaminas a cada instante, por los ojos y oídos?..
¿De qué sirve decir soy devoto cuando apenas eres un alma caída y burda, sin rumbo?..
¡El corazón debe ser sincero y limpio!.. ¡La mejor demostración que somos trascendentales es en la vida diaria, día a día!..
¡No te engañes!..” 


11.10.2014

SUTRA DEL CORAZÓN


Prajñá-páramitá hridaya sutra

Esta versión es de Vajranatha basada en la traducción de E Conze :: es bastante literal :: ver las otras versiones y comentarios
En las palabras transliteradas del sánscrito hemos representado la A larga con un tilde (á) para ayudar con la pronunciación. No hemos representado las otras letras que no existen en castellano.
(Om. Homenaje a la noble y bella perfección de la sabiduría)
El noble bodhisattva Avalokiteshvara [1] meditaba en el cauce profundo de la perfección de la sabiduría. Miró abajo y vio que los cinco skandhas [2] son vacíos y así se liberó del sufrimiento.
¡Aquí oh Shariputra! [3] la forma es vacío, el vacío es forma; la forma no difiere del vacío, el vacío no difiere de la forma; lo que sea forma, es vacío; lo que sea vacío es forma. Así también son las sensaciones, percepciones, impulsos y la consciencia.
¡Aquí oh Shariputra! todos los fenómenos son vacíos. No son producidos o aniquilados, ni impuros ni inmaculados, ni incompletos ni enteros.
Así Shariputra, en el vacío no hay forma, ni sensaciones, ni percepciones, ni impulsos, ni consciencia; no hay ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo ni mente; no hay formas, sonidos, olores, sabores, tactos, ni objetos mentales; no hay consciencia de los sentidos.
No hay ignorancia ni extinción de ella. Ni hay todo lo que procede de la ignorancia; ni vejez, ni muerte, ni extinción de la vejez y la muerte.
No hay sufrimiento, ni su causa, ni su cese, ni sendero de liberación. No hay conocimiento, ni logros, ni falta de ellos.
Así Shariputra, el Bodhisattva, libre del apego, se apoya en la perfección de la sabiduría, y vive sin velos mentales. Así se libera del miedo con sus causas y alcanza el Nirvana.
Todos los Budas del pasado, del presente y del futuro se despiertan a la suprema y perfecta iluminación apoyándose en la perfección de la sabiduría.
Conoce que prajñápáramitá [4] es el gran mantra, [5] el mantra de gran sabiduría, el mantra más elevado, que jamas ha sido igualado y que extingue todos los sufrimientos.
Escucha la verdad infalible de prajñápáramitá:
puerta puerta PARAGATE párasamgate bodhi swahili [6]
(Así termina el corazón de la perfección de la sabiduría.)

Notas de la Traducción

[1]regresar al texto El bodhisattva Avalokiteshvara :: Avalokiteshvara simboliza el amor y la compasión. En este contexto los bodhisattvas son seres que buscan la Iluminación no sólo para su propio beneficio sino para el bien de todos. Avalokiteshvara no es una figura histórica sino mitológica.

[2]regresar al texto Skandhas :: Montones, agregados. Según todas las tradiciones budistas son las 5 colecciones de elementos de los cuales el ser humano no-iluminado está compuesto. Es decir forma, sensaciones, percepciones, impulsos y la consciencia.

[3]regresar al texto Shariputra :: Shariputra fue uno de los discípulos principales del Buda renombrado por su sabiduría. En su comentario sobre el sutra, Sangharákshita llama nuestra atención al simbolismo de "la compasión" dando una enseñanza a "la sabiduría". Shariputra es una figura histórica.

[4]regresar al texto Prajñápáramitá :: la perfección de la sabiduría

[5]regresar al texto Mantra :: los mantras son "sonidos simbólicos". Representan algún aspecto de la iluminación o una verdad espiritual.

[6]regresar al texto gate gate páragate párasamgate bodhi sváhá :: los mantras no se traducen dado que su importancia yace en el sonido y no en el significado de las palabras. En este caso el significado literal es: ido (de "ir"), ido, ido más allá, ido completamente más allá, iluminación, sváhá (La última palabra es prácticamente imposible de traducir: es un sonido mántrico de consagración que significa algo como "aclamación" o "que todo esté bien")


10.28.2014

LOS HUMANOS



Durante su visita en 1989 a los Estados Unidos, Dalai Lama, ganador el mismo año del Premio Nobel de la Paz, se dirigía, sin embargo, a la sincera inquietud en la que vive el hombre de la sociedad moderna, diciendo: 
"En el mundo, todas las personas y todos los fenómenos se encuentran interrelacionados y son independientes. Mi propia paz personal y mi felicidad son asunto mío. Yo soy el responsable de ello. Pero la felicidad y la paz de la sociedad entera es un asunto que nos concierne a todos. Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad personal de hacer todo lo que podamos para mejorar nuestro mundo. 
En este siglo, la compasión es una necesidad, no un lujo. Los seres humanos somos animales sociales y debemos vivir juntos; nos guste o no. Si carecemos de un corazón bondadoso y compasivo hacia los demás, nuestra misma existencia se verá amenazada. Incluso si decidimos ser egoístas, debemos ser sabiamente egoístas; entiendo que nuestra subsistencia personal y nuestra felicidad dependen de otros.  Por tanto, la bondad y la compasión hacia los demás es esencial. 
Las abejas y las hormigas no tienen una religión, ni una educación o filosofía de vida; aún así instintivamente cooperan entre sí. Al hacerlo, aseguran la supervivencia de la sociedad y la felicidad de cada individuo dentro de ella. Seguramente nosotros los humanos, que somos inteligentes y sofisticados, podemos hacer lo mismo. 
Por tanto, cada uno tiene la responsabilidad individual de ayudar a los demás de la manera que pueda. Sin embargo, no deberíamos esperar cambiar el mundo instantáneamente. Mientras no estemos iluminados, nuestras acciones para ayudar a los demás serán limitadas. Sin paz interior es imposible alcanzar la paz en el mundo. Por eso, debemos mejorarnos a nosotros mismos y al mismo tiempo hacer lo que podamos para ayudar a los demás.




10.25.2014

LA RUEDA DE LA VIDA


La suposición de que los eventos físicos se suceden con una periodicidad cíclica ya se encuentra entre las ideas que los filósofos griegos nos legaron, desde Heráclito hasta Spengler, pasando por Avicena, Shopenhauer y sobre todo por Nietzsche; la doctrina de la repetición ha sido abordada por numerosos pensadores y hasta hoy no existe en occidente una doctrina cognitiva explicativa acerca de ese misterio que tiene también correlatos en lo psíquico, los desastres ecológicos, la guerra, la economia e incluso en eso que se ha venido en llamar el progreso que para algunos es lineal mientras que para otros sigue dependiendo de las leyes de la repetición y de lo que Nietzsche llamaba el retorno de lo idéntico.
Hay algo de siniestro -de diabólico decía Freud- en esta repetición puesto que el concepto de retorno de lo idéntico puede definirse como la vuelta de lo mismo, de lo propio disfrazado con los ropajes de la alteridad, de lo otro. Lo que vuelve no es pues lo mismo sino algo íntimo que aparece en la realidad como si fuera un otro, algo que se le parece mucho sin ser exactamente lo mismo, algo asi como un fractal, algo que se presenta de forma autosimilar pero en distinta escala.
Para la psicología la eterna manía de la repetición ha representado y representa aún uno de esos enigmas que se constituyen en verdaderas “patatas calientes” para los investigadores, si descontamos a Freud que elaboró una doctrina explicativa sobre lo que el llamó la compulsión repetitiva el resto de investigadores han ignorado el problema de manera muy parecida lo que ha sucedido con los sueños: sencillamente nadie se interesa por ellos en la neurociencia actual.
La tendencia a equivocarse siempre en la misma dirección, la elección de objetos amorosos inadecuados, la tendencia compulsiva al fracaso o la ruina, la adicción al trauma, los hábitos nocivos, la tendencia a hacer algo a sabiendas que nos perjudica son los representantes conductuales de la compulsión repetitiva, algo de lo que cualquiera de nosotros podemos ser testigos puesto que todos de una manera u otra nos vemos afectados por ese misterio psicológico de la repetición.
Freud desarrolló a lo largo de su vida dos teorías para explicar la repetición de patrones de conducta que tendían a ser -en sus pacientes- destructivas para sus intereses y su salud, la psicología se ocupa pues de los efectos perversos de la repetición aunque veremos más abajo como la repetición es la condición de la causalidad psíquica y que solo cuando lo que repite son contenidos poco saludables es cuando hablamos de compulsión repetitiva. La primera teoría que Freud desarrolló fue la teoría de la represión, en “Recordar, repetir y elaborar” manifiesta que aquellos contenidos que escapaban al flujo psíquico y eludían su descarga en la realidad tendían a constituirse en cuerpos extraños que pugnaban por emerger, la compulsión repetitiva sería como la presentificación en la realidad de aquello que había escapado a la simbolización. Más tarde Lacan postuló la celebre máxima que reza así: “Aquello que no ha sido adecuadamente simbolizado vuelve a aparecer en lo real”. Más tarde Freud volvió sobre el problema en “Más allá del principio del placer”, en ese artículo Freud reconoce que no está todo dicho sobre el asunto contando sólo con la represión y es entonces cuando apela a una instancia psíquica misteriosa y diabólica que para él es constitutiva de lo humano, le llamo instinto o pulsión de muerte. Para el último Freud la compulsión repetitiva era pues un delegado de una pulsión destructiva, tanática que acompaña al deseo y lo envuelve enmascarado detrás del placer, algo estructural en el psiquismo humano e irreductible.

Una de las ideas que conviene recordar acerca de la compulsión repetitiva es que se trata de una instancia antiempirica que se opone a cualquier aprendizaje, es como si el sujeto que se viera apresado por ella estuviera enjaulado por una ignorancia ontológica fundacional acerca de su propia cautividad. Es decir que se vivencia como algo ajeno al propio Yo, algo alienado que viene de afuera y que deja al sujeto en un permanente desvalimiento con respecto a esa fuerza que parece operar al margen de la autonomía que se le supone al Yo. La mujer maltratada que elige a sus parejas precisamente por serlo no es capaz de concienciar que esa clave repetitiva está en algo suyo y no en una confluencia de factores externos debidos a la casualidad, dado que no hay acto volitivo sin intencionalidad es posible afirmar que la mujer maltratada repetidamente no es que sea masoquista como dicen algunos o tenga una “adicción al trauma” que dicen otros sino que hay algo en sus elecciones que siguen un patrón determinado y siniestro: a esa elección es a lo que Freud llamó compulsión repetitiva, en este caso de efectos funestos para la salud o la integridad de la víctima.
Y es ahora cuando conviene salir al encuentro de un concepto que no procede de nuestra tradición psicológica o filosófica sino de la tradición oriental, del budismo más concretamente. me refiero al concepto de karma.
El karma es una de esas palabras que los occidentales hemos adoptado y a la que hemos despojado de su acepción original, como sucede con la palabra yoga (yugo) u otras. Para la mayor parte de la gente karma significa destino o predestinación, una especie de sustituto de nuestras Moiras griegas o del fatum latino. Sin embargo el karma alude a las leyes de la causalidad psicológica y que los budistas imaginan como una rueda, es decir bajo una concepción cíclica como en nuestra tradición occidental.
El karma explica como nuestros hábitos se perpetuan con el tiempo y la Rueda (samsara) nos ofrece un esquema visual para entender y mostrar como opera la causalidad kármica, sin embargo a diferencia de las tradiciones occidentales la rueda kármica puede sortearse (más abajo veremos cómo) lo que de alguna manera se opone a la fatalidad de la idea del destino y tambien a las ideas filosóficas y psicoanaliticas que descansaban en la idea de la pulsion de muerte o de retorno inexorable de lo idéntico.
En el circulo más externo existen doce nidanas dispuestos como las horas del reloj y si se utiliza la estructura del circulo es para señalar acontecimientos de cualquier duración, un momento o una vida entera y desde la perspectiva budista sucesivas vidas, metafóricamente podemos decir que cada uno de estos doce motivos tienen un carácter fractal: los mismo modelos se repiten aunque modifiquemos la escala de observación, se trata de doce eslabones que ruedan constantemente y donde cada uno de ellos es causa del que le precede y no podría darse sin él. Otro motivo geométrico muy utilizado para ilustrar esta ciclicidad es la espiral que es probablemente una imagen relacionada con el acto de parar la rueda kármica o de alcanzar la sabiduría por la razón de que la espiral es una curva que se aleja paulatinamente del centro lo que es lo mismo decir que elude la causalidad.

Los doce nidanas de la rueda de la causalidad.-

La ignorancia es el fundamento de toda acción causal kármica, nosotros la llamamos más psicológicamente como ese estado deficitario que nos hace depender de nuestros cuidadores, nuestra indefensión ignorante con la que venimos al mundo y nos condena a la dependencia, en el psicoanálisis se considera que es precisamente este estado de déficit el que causa el segundo eslabón.
El acto volitivo o apetitos, es precisamente por ignorancia (por la necesidad de nuestra condición) por lo que comenzamos a operar en términos volitivos e intencionales: asi tenemos hambre y recibimos leche, dolor y consuelo, etc. El acto volitivo intencional dejará rastros de por vida en nuestra mente, tal y como sugirió Brentano y Husserl, la intencionalidad es la matriz de todo acto mental por más que muchas veces nos resulte difícil de aprehender precisamente porque determinados actos volitivos se transforman en compulsiones. El concepto de Bowlby, “apego” (attachment, descrito en este post) también se correspondería con este nidana, pero ya veremos como el apego psicoanalitico no tiene nada que ver con el concepto budista que más bien podría traducirse como aferramiento.
Los nidanas 1 y 2 descritos hasta ahora nos determinan sobre todo a través de la ignorancia y la intencionalidad: se trata de los primeros rastros del karma pero por pertenecer al pasado no son susceptibles de poderse modificar.

3.- Los actos volitivos intencionales conducen a la conciencia entendida como conciencia sintiente.
4.- La conciencia sintetiza y organiza las informaciones intencionales y rastros de los primeros estadios que proceden de los sentidos y dota a la experiencia de un sentido psicofisico fluctuando desde los sensorial hacia lo mental pues para los budistas el pensamiento es un sexto sentido. Cuerpo y mente quedan unidos en una unidad.
5.- Los seis sentidos, cuerpo y mente juntos significa poseer seis sentidos y seis conciencias sensoriales con sus respectivos canales.
6.- Contacto o dicho más picológicamente: las relaciones objetales proceden y son causa de los contactos sensoriales que cada uno de los seis sentidos establecen con objetos del entorno. Toda conciencia sensorial tiene su objeto.
7.- La sensación, surge naturalmente del contacto y genera tres tipos de estados, placer, aversión o indiferencia, en la sensación somos -desde el punto de vista cognitivo- arrojados al mundo. La sensación es equivalente al impulso y es la causa del deseo.
8.- El deseo o como dicen los budistas el afán o anhelo, es el eslabón de empalme de la rueda kármica y de la cadena causal, es equivalente a los que nosotros llamamos recompensa- placer o al principio del placer freudiano que divide el mundo en dos partes: lo agradable y lo desagradable. Es en este eslabón donde el individuo puede romper la cadena causal, desde aqui puede cortar la cadena bien mediante la satisfacción o el rechazo o bien puede dejarse llevar hacia el próximo eslabón de la cadena, tambien es posible retroceder en la cadena causal hasta el tercer eslabón: el afán de placer requiere sensaciones sensoriales, para tener sensaciones debe haber contacto con los objetos de los sentidos, para lo que es necesario la integridad de los seis canales sensoriales, para lo que es necesario el organismo psicofisico y la conciencia.
9.- Apego-aferramiento, el apego alude no solo a lo que se desea, a veces un objeto, a veces pertenencias y otras veces al propio Yo, también se refiere cuando el rechazo es el deseo causal al apego de desprenderse de algo. El exceso de apego es la causa -según el budismo- de todos los sufrimientos mentales, de la enfermedad y probablemente también la causa de esa tendencia tan humana a repetir aquello que ya fracasó en otro tiempo u otro instante que pasó sin posibilidad de transformación, en este sentido lo que impulsa a la rueda a girar es la propia causalidad kármica que rueda independiente a partir de nuestra imposibilidad de pararla dando la impresión ilusoria de que se mueve por sí misma. La compulsión repetitiva freudiana se explica en este modelo por un exceso de apego a algo, ese algo es usualmente nuestro propio modelo cognitivo, nuestros condicionamientos, ese rastro que aprendimos en eslabones anteriores y que es en rigor el karma. En este sentido la única manera de librarse de la repetición es deshacerse del apego.
10.- El apego desarrolla inmediatamente una reacción frente al devenir, el apego propone planes, una forma de estar en el mundo que se proyecta en el futuro mientras se vive aun en el presente. El apego propone la ilusión y mueve la rueda hacia adelante por la acumulación de actos volitivos impulsados en primer lugar por la intencionalidad. El devenir es el apego proyectado en el futuro.
Los nidanas 11 y 12 pertenecen al futuro y tampoco podemos hacer nada con ellos tal y como sucedía con los nidanas 1 y 2. La rueda kármica no puede detenerse cuando está situada encima del nidana 11.
11.- Nacimiento, en el sentido de nacer algo nuevo no importa qué, en cualquier caso algo que procede del deseo, que recorrió el apego y se proyectó en el porvenir. Es precisamente en este eslabón cuando algunas personas precisan hacer algo con su cadena causal y es precisamente en este nivel donde la voluntad no puede hacer nada. El individuo tendrá que aprender algo y no volver a “tropezar en la misma piedra”, pero habrá que esperar la próxima vuelta de la rueda, el Kairós de los griegos, la oportunidad.
12.- Porque todo lo que nace muere. Muerte en este sentido puede ser tomada literalmente o como la finalización de una ilusión, como un desencanto o una decepción pero tambien puede ser utilizada en su vertiente de renacimiento, de una nueva oportunidad. Efectivamente sabemos que para que cualquier empresa psicológica tenga éxito antes hay que liquidar las empresas anteriores que fracasaron, retirar nuestros esfuerzos por mantener vivas algunas relaciones con el pasado es la condición -por ejemplo- de establecer relaciones nuevas que vuelven a nacer en la ignorancia. El ciclo ha terminado y comienza otra vuelta iniciada en la ignorancia, en la necesidad y en la dependencia.
En este sentido podemos asegurar que la próxima vuelta de la rueda será tan autosimilar a la anterior como menos presencia consciente haya tenido el sujeto en cada uno de esos nidanas. En este sentido la repetición es la condición de haberse mantenido en la ignorancia mientras la rueda da vueltas y vueltas. Lo que se repite son aquellos contenidos mentales que dirigidos por la ignorancia, la intencionalidad y los distintos aprendizajes derivados de ella hayan conducido inevitablemente a establecer un excesivo apego por los propios condicionamientos. En este sentido adquiere relevancia la frase apolínea del “Conócete a ti mismo” una de las formas de eludir la inexorabilidad de la rueda kármica sin embargo los budistas reniegan tambien de la introspección, no se trataría tanto de conocerse a uno mismo (cualquier forma de Yo es ilusoria) sino de estar presente en todas y cada una de las decisiones que tomamos en las bifurcaciones.
Lo que nos lleva a una de las acepciones fuertes del karma: :aquello que vuelve es el resultado de nuestras acciones en el mundo, no somos demasiado conscientes de ello porque la mayor parte de decisiones que tomamos se producen de una forma acelerada sin darnos tiempo a pensar o sea de forma compulsiva o impulsiva. Pero los responsables de nuestros actos, incluso de aquellos más alineados, somos nosotros mismos. Y estas acciones retornan tanto las buenas como las malas.
Naturalmente este concepto choca con nuestras concepciones asistenciales paternalistas donde suponemos que los sujetos no son responsables de su propia conducta, siempre hay alguna justificación psicológica para cualquier tipo de conducta lo que aliena a los sujetos de forma doble: no es suficiente con su propia no-presencia sino que además el discurso científico le libera de cualquier responsabilidad, algo que sucede usualmente en todos los delitos o faltas. La locura por ejemplo es una elección, algo que hacemos en el nidana 6 a nivel de nuestras relaciones objetales, algo que no queremos ver, algo que obturamos con nuestro apego-aferramiento a nuestro propio karma, no hay pues nada fatalista en ella, los individuos toman decisiones erróneas o no en cada nidana, y en este sentido me gustaría aprovechar este ultimo suspiro del post para ilustrar por ejemplo lo que le sucede a un individuo cuando tiene que enfrentarse a una emoción frustrante en el nidana 7 por ejemplo. Supongamos que es la ira la sensación que predomina, el sujeto puede hacer dos cosas y de hecho la mayor parte de la gente no se dejan envenenar por esta emoción, no la pasan al acto, sin embargo hay otros que deciden lo contrario para liberarse de esa sensación desagradable y a veces intolerable. Uno puede elegir si tiene presencia y además existe otra opción: el individuo enfrentado a esa bifurcación puede transformar la envidia o la codicia en generosidad, la agresión o la rabia en compasión.
El libre albedrío existe en todos los eslabones de la rueda kármica exceptuando aquellos que están en el futuro o en el pasado y somos por lo tanto responsables de lo que nos pasa hoy pues fuimos responsables de lo que hicimos ayer, aunque saliéramos bien parados.